Isaías 12

1. Y en ese día dirás, Oh SEÑOR, te alabaré, -pues- aunque estabas enojado conmigo, tu enojo se retiró y me consolaste.
2. Mirad que Dios -es- mi salvación; confiaré y miedo no tendré, porque el SEÑOR JEHOVÁ -es- mi fuerza y -mi- canción; él también se ha convertido en mi salvación .
3. Por eso con gozo sacaréis agua de los pozos de la salvación.
4. Y en ese día diréis, Alabad al SEÑOR, invocad su nombre, declarad entre la gente sus hechos, anunciad que su nombre es muy alto.
5. Cantadle al SEÑOR, pues excelentes cosas ha hecho, -y- que en toda la tierra -se- conozca esto.
6. Clama y grita habitante de Sion, porque el Santo de Israel en medio de ti -es- grande.

Isaías 11

1. Y saldrá una vara del vástago de Isaí, y una Rama crecerá de sus raíces;
2. Y el espíritu del SEÑOR descansará en él, el espíritu de sabiduría y entendimiento, el espíritu de consejo y poder, el espíritu de conocimiento y del temor del SEÑOR;
3. Y lo hará de rápido entendimiento en el temor del SEÑOR; no juzgará por lo que vean sus ojos, ni reprochará por lo que oigan sus oídos,
4. Sino que con justicia juzgará a los pobres, y reprenderá con equidad a favor de los humildes de la tierra, y castigará la tierra con la vara de su boca, y con el aliento de sus labios matará a los malvados.
5. La justicia será el ceñidor de su cintura, y la fidelidad el cinto de su abdomen.
6. El lobo además morará con el cordero, y el leopardo se acostará con el cabrito; el ternero, el león joven y el animal de ganado -estarán- juntos, y un niñito los guiará.
7. La vaca y el oso pastarán, sus crías se acostarán juntas, y el león comerá paja como el buey.
8. El niño de pecho jugará en la cueva del áspid, y el niño destetado pondrá su mano en la guarida de la cocatriz.
9. No van a hacer daño ni a destruir en toda mi montaña santa, porque la tierra será llena del conocimiento del SEÑOR, -tanto- como las aguas cubren el mar.
10. + Y en ese día habrá una raíz de Isaí que como una insignia del pueblo se erguirá; a esta los gentiles buscarán, y su descanso glorioso será.
11. Y sucederá en ese día, -que- el SEÑOR de nuevo arreglará su mano por segunda vez para recobrar al remanente de su pueblo que se habrá quedado en Asiria, en Egipto, en Patros, en Cus, en Elam, en Sinar, en Hamat, y en las islas del mar.
12. Y colocará una insignia para las naciones, y a los desechados de Israel reunirá, y recogerá -y- aunará de las cuatro esquinas de la tierra a los dispersados de Judá.
13. También se apartará la envidia de Efraín, y los adversarios de Judá de un tajo se alejarán; Efraín a Judá no envidiará, y Judá a Efraín no vejará.
14. Sino que al occidente volarán sobre los hombros de los Filisteos; despojarán a una a los del oriente, echarán mano de Edom y Moab, y los hijos de Amón les obedecerán.
15. Y el SEÑOR destruirá por completo la lengua del mar Egipcio; y con su poderoso viento sobre el río sacudirá su mano, y lo herirá en los siete arroyos, y hará que -los hombres- anden por encima con calzado seco.
16. Y para el remanente de su pueblo, que habrá quedado, habrá una carretera desde Asiria, como lo fue para Israel en el día que salió subiendo de la tierra de Egipto.

Isaías 10

1. ¡Ay de aquellos que promulgan injustos decretos, y -leyes- gravosas escriben y ordenan!
2. ¡Para alejar del juicio al necesitado, y quitarle el derecho a los pobres de mi pueblo, -para- que las viudas puedan ser su presa, y poder robar al huérfano!
3. ¿Y qué haréis en el día de la visitación y de la desolación -que- de lejanías vendrá? ¿A quién huiréis en busca de ayuda? ¿Y dónde dejaréis vuestra gloria?
4. Sin mí se inclinarán debajo de los prisioneros, y debajo de los muertos caerán. Por todo esto su furia no se ha retirado, sino que su mano aún estirada -está-.
5. + Oh Asirio, vara de mi furia, el cayado en su mano es mi -propia- indignación.
6. Contra una nación hipócrita lo enviaré, y contra el pueblo de mi ira -mi- encargo le daré , de coger los despojos y tomar el botín, y como al lodo de las calles pisotearlos.
7. Aunque esa no es su intención, ni tampoco lo piensa su corazón, sin embargo -está- en su corazón destruír y cortar naciones, -y- no pocas.
8. Pues dice, ¿No son mis príncipes también reyes?
9. ¿No -es- Calno como Carquemis? ¿No -es- Hamat como Arfad? ¿No -es- Samaria como Damasco?
10. -Así- como mi mano halló los reinos de los ídolos, y cuyas imágenes talladas excedían a las de Jerusalén y Samaria,
11. ¿No le haré igual a Jerusalén y a sus ídolos como a Samaria y a sus ídolos le hice?
12. Por tanto sucederá -que- cuando el SEÑOR toda su obra haya realizado en el monte de Sion y en Jerusalén, castigaré el fruto del corazón corpulento del rey de Asiria, y la gloria de sus miradas altivas.
13. Porque dice, Por la fuerza de mi mano -lo- he hecho, y por mi sabiduría, ya que soy prudente, y he removido las fronteras de la gente, sus tesoros he robado, y a los habitantes humillado tal como un -hombre- valiente -lo hace-;
14. Y como en un nido mi mano ha hallado las riquezas de la gente; como el que reúne los huevos -que- sobran, -así- reuní toda la tierra; y nadie -un- ala movió, ni abrió la boca o éntremiró.
15. ¿-Acaso- el hacha en jactancia se -levanta- contra aquel que con ella corta? ¿-O- el serrucho se enaltece contra el que lo sacude? Como si la vara -se- sacudiera contra los que la levantan, -o- como si el cayado -por sí mismo se- levantara -y- no -fuera- madera.
16. Por tanto, el SEÑOR, el SEÑOR de las huestes enviará a sus robustos flaqueza, y por debajo de su gloria encenderá una quema, como de un fuego la quema.
17. Y la luz de Israel un fuego se volverá, y su Santo una llama, y quemará y devorará sus espinos y zarzas en un día,
18. Y consumirá la gloria de su bosque, y de su campo fructífero, tanto alma como cuerpo; y serán como cuando un portador de estandarte se desmaya.
19. Y el resto de los árboles de su bosque pocos serán, para que un niño los pueda escribir -y contar-.
20. + Y sucederá en aquel día, -que- el remanente de Israel, y aquellos que se hayan escapado de la casa de Jacob, no se quedarán otra vez más en el que los hirió, sino que en el SEÑOR se quedarán, -en- el Santo de Israel, en la verdad.
21. El remanente retornará, el -mismo- remanente de Jacob al poderoso Dios.
22. Pues aunque sea tu pueblo Israel como la arena del mar, -sólo- un remanente de ellos retornará; la consumación decretada con justicia rebosará.
23. Porque el Señor DIOS de las huestes una consumación así determinada, en medio de la tierra hará.
24. + Por eso el Señor DIOS de las huestes dice así, Oh pueblo mío que moras en Sion, del Asirio no tengas miedo: con vara te herirá, y a la manera de Egipto contra ti su cayado levantará.
25. Pues todavía un ratico más, y la indignación cesará junto con mi enojo en su destrucción.
26. Y el SEÑOR de las huestes incitará azotes para él, de acuerdo a la matanza de Madián en la roca de Oreb; y -tal como- su vara -asestó- sobre el mar, así a la manera de Egipto la levantará.
27. Y sucederá en ese día -que- su carga de tus hombros se te quitará, y su yugo de tu cuello se alejará, y a causa del ungimiento el yugo se destrurá.
28. Llegó a Aiat, pasó a Migrón, -y- en Micmas sus carruajes colocó;
29. Salieron por el pasaje, cogieron su alojamiento en Geba; Ramá tiene miedo, ha huído Gabaa de Saúl.
30. Oh hija de Galim, levanta tu voz, -y- hazla oir hasta Lais, ¡Oh pobre Anatot!
31. Han removido a Madmena, los habitantes de Gebim se reúnen para huir.
32. Pues todavía ese día él permanecerá en Nob; sacudirá su mano -contra- el monte de la hija de Sion, la colina de Jerusalén.
33. Mirad que el SEÑOR, el SEÑOR de las huestes cortará la gran rama causando terror, y los altos de estatura -serán- cortados, y los altivos humillados.
34. Con hierro cortará los matorrales del bosque, y el Líbano en manos de un valiente caerá.

Isaías 9

1. Sin embargo la luz tenue no -será- como -lo fue- en su vejación, cuando al principio él afligió ligeramente la tierra de Zebulón y a la tierra de Neftalí, y después -la- afligió gravemente -por- el camino del mar, más allá del Jordán, en -la- Galilea de las naciones.
2. El pueblo que andaba en oscuridad vió una gran luz, los que moran en la tierra de la sombra de la muerte, sobre ellos la luz alumbró.
3. Multiplicaste la nación, -y- el gozo no incrementaste; se gozan delante de ti de acuerdo al gozo de la cosecha, como se regocijan cuando dividen los despojos.
4. Pues quebraste el yugo de su carga, el palo de sus hombros, y la vara de su opresor, como en los días de Madián.
5. Porque todas las batallas del guerrero -son- con confuso ruido, y vestidos enrollados con sangre; pero -esta- será con llamas -y- combustible de fuego.
6. Pues nos nació un niño, -y- un niño se nos dió, el gobierno estará sobre sus hombros, y se le dará por nombre, -El- Maravilloso, -El- Consejero, El Dios Poderoso, El Padre eterno, El Príncipe de -la- Paz.
7. No -habrá- fin para el crecimiento de -su- gobierno y de la paz, para el trono de David y para su reino, con el fin de ordenarlo y establecerlo con juicio y justicia de allí en adelante -y- aún para siempre. Esto lo realizará el celo del SEÑOR de las huestes.
8. + El SEÑOR envió una palabra a Jacob, y ha alumbrado sobre Israel,
9. Y todo el pueblo sabrá, -aún- Efraín y los habitantes de Samaria, que dicen en su orgullo y solidez de corazón,
10. Los ladrillos están caídos, pero con piedras cortadas construiremos; cortados están los sicómoros, pero -por- cedros -los- cambiaremos.
11. Por tanto el SEÑOR en su contra preparará a los adversarios de Rezín, y a sus enemigos reunirá;
12. Los Sirios delante y los Filisteos detrás, y devorarán ávidamente a Israel. Por todo esto su furia no se ha retirado, sino que su mano aún estirada -está-.
13. + Ya que el pueblo no se vuelve a aquel que lo castiga, ni al SEÑOR de las huestes busca.
14. Por eso el SEÑOR le cortará a Israel la cabeza, la cola, la rama y el junco en un día.
15. El anciano honorable -es- la cabeza, y el profeta que mentiras enseña la cola -es-.
16. Pues los líderes de este pueblo -lo- hacen errar, y -el que- por ellos -es- guiado, destruído -es-.
17. Por eso el SEÑOR en sus jóvenes no se gozará, ni tendrá misericordia de sus huérfanos y viudas, pues cada uno -de ellos es- un hipócrita y un obrador de maldad, y -sus- bocas todas hablan disparates. Por todo esto su furia no se ha retirado, sino que su mano aún estirada -está-.
18. + Porque la maldad arde como fuego, devorará las zarzas y espinos, y en los matorrales del bosque se encenderá, y -cual- humo al levantarse se remontarán.
19. Por la ira del SEÑOR de las huestes se oscurece la tierra, y como combustible para el fuego el pueblo será: ningún hombre a su hermano escatimará.
20. Arrancará de la mano derecha, y con hambre quedará, comerá de la mano izquierda, y satizfecho no estará, cada hombre la carne de su propio brazo comerá;
21. Manasés -a- Efraín; y Efraín -a- Manasés; -y- juntos en contra de Judá. Por todo esto su furia no se ha retirado, sino que su mano aún estirada -está-.

Isaías 8

1. Más aún el SEÑOR me dijo, Toma un rollo grande, y escribe en él con la pluma de un hombre acerca de Maher-salal-hasbaz.
2. Y me conseguí testigos fieles para que -lo- registraran, a Urías el sacerdote, y a Zacarías el hijo de Jeberequías.
3. Y me allegué a la profetiza, y ella concibió, y dio a luz un hijo. Entonces me dijo el SEÑOR, Dale por nombre Maher-salal-hasbaz.
4. Pues antes de que el niño sepa clamar, Papá y mamá, las riquezas de Damasco y los despojos de Samaria delante del rey de Asiria se retirarán.
5. + De nuevo El SEÑOR me habló diciendo,
6. Y así como este pueblo rehúsa las aguas de Siloé que corren suavemente, y se regocijan en Rezín y en el hijo de Remalías,
7. También ahora por tanto, he aquí que el SEÑOR trae sobre ellos las fuertes y caudalosas aguas del río, al -mismo- rey de Asiria con toda su gloria; y subirá y vendrá sobre todos sus canales, y andará sobre todas sus riberas.
8. Y pasará por entre Judá, rebasará, recorrerá y llegará hasta el -mismo- cuello, y la extensión de sus alas llenará la anchura de tu tierra, Oh Emanuel.
9. + Asociaos, vosotros Oh pueblo, y despedazados seréis; y prestad oído todos vosotros -los- de países lejanos: Ceñíos, y hechos trizas seréis.
10. Realizad consejo juntos, y abajo se vendrá, hablad la palabra, y no permanecerá. porque Dios con nosotros está.
11. + Porque así me habló el SEÑOR con mano fuerte, e instruyéndome que no anduviera en el camino de este pueblo, diciéndome,
12. No digáis, Una confederación, a todos -aquellos a- quienes este pueblo diga, Una confederación, ni os atemoricéis amedrentándoos con su temor.
13. Al mismo SEÑOR de las huestes santificad, y -que- él -sea- vuestro temor, y -que- él -sea- vuestro terror.
14. Y él un santuario se volverá, mas para ambas casas de Israel por piedra de tropiezo y por roca de ofensa, por trampa y por lazo para los habitantes de Jerusalén.
15. Y muchos de entre ellos tropezarán y caerán, se quebrarán, y enlazados y capturados serán.
16. Ata el testimonio, sella entre mis discípulos la ley.
17. Y aguardaré al SEÑOR, que esconde su rostro de la casa de Jacob, y lo buscaré.
18. Mirad que yo, y los hijos que el SEÑOR me ha dado -somos- señales y maravillas en Israel, de parte del SEÑOR de las huestes, que habita en el monte de Sion.
19. + Y cuando os digan, Buscad a los que tienen espíritus familiares, -y- a los magos que entremiran y balbucean; ¿no debe un pueblo buscar a su Dios? ¿-deben los vivos buscar- a los muertos?
20. -A la ley y al testimonio; si no hablan de acuerdo a esta palabra, -es- porque en ellos no -hay- luz.
21. Y van a pasar por ello, difícilmente ayudados y hambrientos, y sucederá que cuando tengan hambre, se alterarán, y maldecirán a su rey y a su Dios, y mirarán hacia arriba.
22. Mirarán a la tierra, y contemplarán problemas, oscuridad, y luz tenue de angustia, y -serán- conducidos a la oscuridad.

Isaías 7

1. Y sucedió en los días de Acaz, el hijo de Jotám, el hijo de Uzías, rey de Judá, -que- Rezín el rey de Siria, y Peka el hijo de Remalías, rey de Israel, subieron hasta Jerusalén para guerrear contra ella, pero no pudieron prevalecer en su contra.
2. Y le contaron a la casa de David, diciendo, Siria se confederó con Efraín, y el corazón de él se conmovió, junto con el corazón de su pueblo, así como los árboles del bosque se conmueven con el viento.
3. Entonces el SEÑOR le dijo a Isaías, Sal ahora a encontrarte con Acaz, tú, y Sear-jasub tu hijo, al final del conducto del estanque alto en la carretera del campo del lavador;
4. Y dile, Presta atención y tranquilízate; no temas ni desfallezca tu corazón ante las dos colas de estos tizones encendidos -y- humeantes, ante la gran furia de Rezín con Siria, junto con el hijo de Remalias,
5. Porque Siria, Efraín, y el hijo de Remalías realizaron un consejo maligno en tu contra, diciendo,
6. Subamos contra Judá, vejémosla, hagamos una brecha en ella a nuestro favor, y coloquemos un rey en medio de ella, al hijo de Tabeel;
7. Así dice el Señor DIOS, No se levantará, ni sucederá,
8. Porque la cabeza de Siria -es- Damasco, y la cabeza de Damasco -es- Rezín, y en sesenta y cinco años Efraín será quebrantado, -tanto- que no será pueblo.
9. Y la cabeza de Efraín -es- Samaria, y la cabeza de Samaria es el hijo de Remalías; si no creéis, por seguro que no os estableceréis.
10. + Una vez más el SEÑOR le habló de nuevo a Acaz, diciendo,
11. Pídele al SEÑOR tu Dios una señal, pídela ya sea en lo profundo, o por encima en lo alto.
12. Pero Acaz dijo, No voy a pedir, ni a tentar al SEÑOR.
13. Y dijo, Oíd ahora vosotros, oh casa de David: ¿-Es- algo pequeño para vosotros molestar -no sólo- a los hombres sino a mi Dios también?
14. Por eso el mismo SEÑOR os va a dar una señal: Mirad que una virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y lo llamará Emanuel.
15. Comerá mantequilla y miel, para que pueda saber rehusar el mal, y escoger el bien.
16. Porque antes de que el niño sepa rehusar el mal, y escoger el bien, la tierra que tú aborreces será abandonada por estos sus dos reyes.
17. + El SEÑOR te traerá a ti, a tu pueblo, y a la casa de tu padre, días que no han venido, desde el día en el que Efraín se separó de Judá, -dirigiéndose al- rey de Asiria.
18. Y sucederá en aquel día, -que- el SEÑOR chiflará a la mosca que -está- en las partes más extremas de los ríos de Egipto, y a la abeja que -está- en la tierra de Asiria,
19. Y vendrán, y descansarán todas ellas en los valles desolados, en los huecos de las rocas, sobre todos los espinos, y sobre todos los arbustos.
20. Ese mísmo día el SEÑOR rasurará con una rasuradora asalariada, -es decir,- por los -que están- más allá del río, por el rey de Asiria, la cabeza y el pelo de los pies, y además acabará la barba.
21. Y sucederá ese día, -que- un hombre alimentará una ternera y dos ovejas;
22. Y sucederá que comerá mantequilla, por la leche en abundancia -que- ellas den, porque miel y mantequilla todos los que queden en la tierra comerán.
23. Y sucederá en aquel día, -que- todo lugar quedará, -en- donde hubo mil vides a mil moneditas de plata, -sólo- zarzas y espinos quedará.
24. Con flechas y arcos -los hombres- llegarán allá, porque toda la tierra en zarzas y espinos se convertirá.
25. Y -a- todas las colinas que con azadón se caven, allá no llegará el temor de las zarzas y los espinos, sino que será para el envío de bueyes y para el paso de los ganados menores.

Isaías 6

1. En el año -en el- que el rey Uzías murió, vi también al SEÑOR sentado en un trono, alto y elevado, y su séquito llenaba el templo.
2. Encima de este se paraban los serafines, cada uno tenía seis alas; con dos él cubría su rostro, con dos cubría sus pies, y con dos volaba.
3. Y el uno le clamaba al otro, diciendo, Santo, santo, santo -es- el SEÑOR de las huestes; la tierra entera -está- llena de su gloria.
4. Los postes de la puerta se movieron a la voz del que clamó, y la casa de humo se llenó.
5. + Entonces dije, ¡Ay de mi! Pues soy imperfecto; ya que -soy- un hombre de labios sucios, y moro en medio de un pueblo de labios sucios, porque mis ojos han visto al Rey, al SEÑOR de las huestes.
6. Entonces voló uno de los serafines hacia mí, teniendo un carbón vivo en su mano -que- había tomado del altar con unas tenazas,
7. Y lo colocó sobre mi boca, diciendo, Mira que he tocado tus labios, tu iniquidad se ha retirado, y tu pecado -ha sido- purgado.
8. También oí la voz del SEÑOR, que decía, ¿A quién voy a enviar, y quién irá por nosotros? Dije entonces, Aquí estoy, envíame.
9. + Y él dijo, Ve, y dile a este pueblo, Oíd de verdad, pero no entendais; y ved en realidad, pero no percibais.
10. Engruesa el corazón de este pueblo, apesadumbra sus oídos, y cierra sus ojos, no sea que vean con ellos, oigan con sus oídos, entiendan en su corazón, se conviertan y sean sanados.
11. Entonces dije, Señor, ¿Hasta cuándo más? Y él respondió, Hasta que las ciudades queden en ruinas y sin habitantes, las casas sin hombre -alguno-, y la tierra totalmente desolada,
12. Y el SEÑOR haya removido bien lejos a los hombres, y -se vea- un gran abandono en medio de la tierra.
13. + Pero en ella -quedará- una décima parte y -esta- retornará, y devorada será; como el árbol de tilo, o el roble cuya riqueza en ellos -está- cuando echan -sus hojas-, -así también- la simiente santa la pertenencia de ella -será-.

Isaías 5

1. Ahora voy a cantarle a mi Bienamado una canción tocante a su viña: Mi bienamado tiene un viñedo en una muy fructífera colina;
2. Y lo cercó, reunió sus piedras, le plantó la más preciada vid, y una torre construyó en medio de ella, también hizo allí un lagar; miró que fuera a producir uvas, y -sólo- uvas silvestres produjo.
3. Y ahora, Oh habitantes de Jerusalén, y hombres de Judá, juzgad, os ruego, entre mi viñedo y yo.
4. ¿Qué más se le pudo haber hecho a mi viñedo que en él no lo haya hecho? ¿Por qué cuando miré que produjera uvas, -sólo- uvas silvestres produjo?
5. Y ahora continuemos: Os diré lo que le haré a mi viña: le quitaré su cerca, y será devorada; romperé su muro y será pisoteada;
6. La pondré en escombros; ni podada ni excavada será, sino que zarzas y espinas -le- saldrán. Además le mandaré a las nubes que lluvia no traigan sobre ella.
7. Porque la viña del SEÑOR de las huestes -es- la casa de Israel, y los hombres de Judá su preciosa planta, y él buscó juicio, pero contempla opresión, justicia, pero contempla llanto.
8. + ¡Ay de aquellos que reúnen casa tras casa, -que- añaden campo tras campo, hasta que no -queda- lugar donde puedan ponerse sólos en medio de la tierra!
9. A mis oídos -dijo- el SEÑOR de los ejércitos, En verdad que muchas casas serán desoladas, -hasta- las grandes y hermosas sin habitante -alguno-.
10. Sí, diez acres de viña producirán un bato, y un homer de semilla producirá una efa.
11. + ¡Ay de aquellos que se levantan temprano en la mañana, -para- poder seguir tras la bebida fuerte, que continúan hasta la noche, -hasta que- el vino los enardece!
12. Y el arpa, el violín, el pandero, la flauta y el vino están en sus fiestas, pero no se interesan en la obra del SEÑOR, ni consideran la operación de sus manos.
13. + Por eso mi pueblo se ha ido al cautiverio, porque no -tienen- conocimiento, sus hombres honorables -se- debilitan, y sus multitudes de sed se secan.
14. Por eso el infierno se agrandó y abrió su boca sin medida, y la gloria de ellos, y sus multitudes, sus pompas y el que se regocija allá descenderán.
15. Y el hombre común será abatido, el valiente rebajado, y humillados los ojos del altivo;
16. Pero el SEÑOR de las huestes en el juicio será exaltado, y Dios que es santo, en la justicia será santificado.
17. Entonces los corderos se alimentarán según su costumbre, y las ruinas de los prósperos los extranjeros devorarán.
18. ¡Ay de aquellos que atraen la iniquidad con cuerdas de vanidad, y pecan como si fuera -igual a manejar- un lazo de carreta,
19. Que dicen, ¡Que acelere -y- apresure su obra, para poder-la- ver, y que el consejo del Santo de Israel se acerque y venga, para poder-lo- conocer!
20. + ¡Ay de aquellos que llaman al mal bien, y al bien mal; que ponen a la oscuridad como luz, y a la luz como oscuridad, que ponen a lo amargo como dulce, y a lo dulce como amargo!
21. ¡Ay de -aquellos que son- sabios ante sus propios ojos, y prudentes ante su propia vista!
22. ¡Ay de -aquellos que son- fuertes para beber vino, y hombres de fortaleza para bebidas de fuertes mezclas,
23. ¡Que justifican a los malvados a cambio de pago, y al justo le retiran la justicia!
24. Por eso como el fuego devora el rastrojo, y la llama consume la paja, -también- su raíz se hará como podredumbre, y su retoño como polvo se elevará, por haber deshechado la ley del SEÑOR de las huestes, y -haber- despreciado la palabra del Santo de Israel.
25. Por eso el enojo del SEÑOR está encendido contra su pueblo, ha extendido su mano contra ellos y los ha golpeado; las colinas temblaron, y sus cadáveres en medio de las calles -fueron- despedazados. Por todo esto su enojo no se ha retirado, sino que su mano aún -está- extendida.
26. + De lejos levantará una insignia a las naciones, y desde los confines de la tierra les chiflará, y mirad que veloz y rápidamente vendrán;
27. Nadie se cansará ni entre ellos tropezarán, nadie se adormilará ni se dormirá, ni el ceñidor de sus lomos se soltará, o la correa de su calzado se romperá;
28. Cuyas flechas afiladas -están-, con sus arcos todos doblados, como pedernal los cascos de sus caballos serán contados, y como torbellinos sus ruedas,
29. Sus rugidos como de león -serán-, rugirán como jóvenes leones, sí, rugirán, y agarrarán la presa, y segura -la- llevarán, y nadie -la- entregará.
30. Y en ese día rugirán contra ellos como el rugido del mar, y si a la tierra -uno- mira, contempla pena -y- oscuridad, y la luz en sus cielos oscurecida está.

Isaías 4

1. Y en aquel día siete mujeres de un hombre se agarrarán, diciendo, De nuestro propio pan comeremos, y nuestros propios atuendos vestiremos, sólo déjanos ser llamadas por tu nombre -y- así nuestra vergüenza retirar.
2. En aquel día la rama del SEÑOR bella y gloriosa será, y el fruto de la tierra excelente y hermoso para aquellos que hayan escapado de Israel.
3. Y sucederá -que el que- se quede en Sion, y permanezca en Jerusalén, santo será llamado, -sí,- cada uno -de los- que estén inscritos entre los vivos en Jerusalén;
4. Cuando haya lavado el SEÑOR la inmundicia de las hijas de Sion, y purgado la sangre de Jerusalén en medio de ellos con el espíritu de juicio, y con el espíritu abrasador.
5. Y el SEÑOR creará sobre cada morada del monte de Sion, y sobre sus asambleas, una nube de humo en el día, y una resplandeciente llamarada en la noche, pues una defensa -habrá- sobre toda la gloria.
6. Y habrá un tabernáculo por sombra contra el calor del día, por lugar de refugio, y por cubierta contra la lluvia y la tormenta.

Isaías 3

1. Porque he aquí que a Jerusalén y a Judá el Señor, el SEÑOR de las huestes le quita el sustento y la provisión, todo sustento -tanto- de pan, -como- de agua,
2. -Tanto- al guerrero, y al soldado, al juez, y al profeta, al prudente y al anciano,
3. Al capitán de cincuenta, y al hombre honorable, al consejero, -como- al talentoso artífice y al elocuente orador.
4. -Les- daré niños -por- príncipes, y bebés los gobernarán.
5. Y el pueblo será oprimido, cada uno por alguien, todos por sus vecinos, el niño ante el anciano altivamente se comportará, igualmente el del común ante el honorable.
6. Cuando un hombre se agarre del hermano de la casa de su padre, -diciéndole,- Tienes ropas, sé nuestro gobernante, y -que- esta ruina -esté- a tu nombre;
7. En ese día él declarará, diciendo, Sanador no seré, porque en mi casa no -hay- pan ni ropa; no me hagas gobernante del pueblo.
8. Porque Jerusalén está arruinada, y Judá ha caído, ya que su lengua y sus acciones -van- en contra del SEÑOR, para provocar -a enojo- los ojos de su gloria.
9. + La apariencia de sus semblantes testifica contra ellos, y declaran su pecado como Sodoma, no -lo- esconden. ¡Ay de sus almas! Pues a ellos mismos con maldad se han pagado.
10. Decidle al justo, que -le irá- bien, pues comerán del fruto de sus acciones.
11. ¡Ay del malvado! mal -Le irá-, pues se le dará la recompensa de -lo que- sus manos -hicieron-.
12. + -En cuanto a- mi pueblo, niños -son- sus opresores, y mujeres los gobiernan. Oh pueblo mío, los que te guían -te- hacen errar, y destruyen el camino de tus sendas.
13. El SEÑOR se levanta a pleitear, y a su pueblo a juzgar.
14. Con los ancianos de su pueblo y con sus príncipes El SEÑOR en juicio entrará, porque habéis devorado la viña, -y- los despojos de los pobres en vuestras casas -se encuentran-.
15. ¿Qué os proponéis -los que- despedazáis a mi pueblo a golpes, y los rostros de los pobres majáis? Dice el Señor DIOS de las huestes.
16. + El SEÑOR dice además, Por ser arrogantes las hijas de Sión, y andar con -el- cuello estirado, los ojos juguetones, y caminar afectadamente al andar, haciendo sonar campanillas con sus pies,
17. Por ello el SEÑOR va a golpear con costras la corona de las cabezas de las hijas de Sión, y sus partes íntimas el SEÑOR descubrirá.
18. En aquel día el SEÑOR -les- quitará -de sus pies- la desfachatez de los adornos de campanillas, -sus- redecillas, y -sus- lunetas,
19. Las cadenas, los brazaletes, y las bufandas,
20. Las boinas, y los adornos de las piernas, las diademas, las tabletas y los aretes,
21. Los anillos, las narigueras,
22. Los trajes de gala, los mantos, los griñones, y los ganchos con rizos,
23. Los espejos, el lino fino, las caperuzas y los velos.
24. Y sucederá que en lugar de olores dulces habrá hedor, y en lugar de ceñidores, razgones, calvicies en lugar de cabellos bien puestos, atavíos con sacos de silicio, en lugar de petos, -y- quemaduras en lugar de belleza.
25. Tus hombres caerán a espada, y tus valientes en la guerra.
26. Los portones de ella se enlutarán y lamentarán, y desolada en el suelo se sentará.