1. El encargo del valle de la visión. ¿Qué te duele ahora, que te has subido con todo a las cimas de las casas?
2. Tú que estás llena de conmociones, ciudad tumultuosa; ciudad gozosa, tus muertos no -son- muertos por la espada, ni muertos en batalla.
3. Todos tus gobernantes a una han huído, unidos están por los arqueros, todos los que en ti se encuentran, están unidos, -y- de lejos han huido.
4. Por tanto dije, Retira tu mirada de mí, amargamente lloraré, no te esfuerces en consolarme, por el despojo de la hija de mi pueblo.
5. Porque -es- un día de turbación, de perplejidad, de hollamientos, por el Señor DIOS de las huestes en el valle de la visión, derrumbando los muros, y de clamores a las montañas.
6. Elam portaba la aljaba con jinetes -y- carruajes de hombres, y Kir descubría el escudo.
7. Y sucederá -que- tus más preciados valles se llenarán de carruajes, y los jinetes en formación se alistarán ante el portón.
8. + Y descubrió la cubierta de Judá, y ese día miraste la armadura de la casa del bosque.
9. Habéis visto también las brechas de la casa de David, que son muchas, y las aguas del estanque bajo apilasteis -y- reunisteis.
10. Las casas de Jerusalén habéis numerado, y para fortalecer el muro las casas habéis derrumbado.
11. Hicisteis también una zanja entre los dos muros para el agua del viejo estanque, pero no habéis mirado a su hacedor, ni en cuenta tuvísteis al que hace tiempo lo formó.
12. Y ese día el Señor DIOS de las huestes llamó al lloro, al lamento, al despojo del cabello, y a ceñirse con cilicio.
13. Y mirad que gozo, alegría, matanza de bueyes, sacrificio de ovejas, consumo de carne, y bebida de vino: comamos y bebamos que mañana moriremos.
14. Y -así- se me reveló en los oídos por el Señor DIOS de las huestes, Por seguro que esta iniquidad no se purgará de vosotros hasta que muráis, dice el Señor DIOS de las huestes.
15. + Así dice el Señor DIOS de las huestes, Ve -y- llega a donde este tesorero, a Sebna, el cual -está- a cargo de la casa, -y di-,
16. ¿Qué tienes acá? ¿Y a quién tienes en este lugar para haberte esculpido acá un sepulcro, -igual al- que se esculpe un sepulcro en lo alto, -y- en una roca cincela una habitación para él?
17. Mirad que el SEÑOR lejos te llevará con una poderosa cautividad, y con seguridad te cubrirá.
18. Ciertamente te volteará con violencia y te lanzará -cual- bola a un gran país; allí morirás, y allí los carruajes de tu gloria -serán- la vergüenza de la casa de tu señor.
19. Y te conduciré de tu estación, y él te jalará -y- bajará de tu estado.
20. + Y sucederá en ese día que llamaré a mi siervo Eliaquim, el hijo de Hilcías,
21. Y con tu túnica lo vestiré, con tu cinto lo fortaleceré, y tu gobierno encomendaré en sus manos; para los habitantes de Jerusalén, y para la casa de Judá él será un padre.
22. Y la llave de la casa de David colocaré sobre su hombro, de forma que abrirá y ninguno cerrará y cerrará y ninguno abrirá.
23. Y lo fijaré -como- un clavo en lugar seguro. Y un trono glorioso para la casa de su padre se volverá.
24. Y sobre él colgarán toda la gloria de la casa de su padre, los retoños y los brotes, todas las vasijas para pequeñas cantidades, desde las vasijas como tazas, hasta las mismas vasijas como jarras.
25. En ese día, dice el SEÑOR de las huestes, el clavo fijado en lugar seguro caerá y será removido y cortado, y la carga que -colgaba- de este, será arrancada de tajo, porque el SEÑOR -lo- ha hablado.
Isaías 21
1. El encargo del desierto del mar. Como pasan los torbellinos en el sur, -así también- viene del desierto, de una temible tierra.
2. Una triste visión se me revela; el negociante traidor engañosamente comercia, y el ladrón despoja. Sube, Oh Elam, -y- sitia, Oh Media; hice cesar todos sus suspiros.
3. Por ello mi cintura se llena de dolor, punzadas me han sobrevenido, como las de una mujer que en parto labora; al oírlo me doblegué, al verlo me desmayé.
4. Tembló mi corazón, -un- gran temor me asustó, él mi noche de placer me la tornó en temor.
5. Preparad la mesa, en la torre del vigía vigilad, comed, bebed, vosotros príncipes, alzaos -y- el escudo ungid.
6. Porque así me dijo el SEÑOR, Ve y fija un vigía, que declare lo que ve.
7. Y él vio una carreta -con- un par de jinetes, una carreta de asnos, -y- una de camellos, y escuchó con diligencia y mucha atención,
8. Y gritó, Un león, Mi señor, durante el día permanezco de continuo en la torre del vigía, y noches enteras soy puesto en la guardia,
9. Y mirad que aquí viene una carruaje de hombres, -con- un par de jinetes. Y respondió y dijo, ¡Cayó Babilonia! ¡Cayó! Y todas las imágenes talladas de sus dioses contra el piso ha quebrado.
10. Oh mi trillo, y el grano de mi era; lo que oí del SEÑOR de las huestes, del Dios de Israel, os lo he revelado.
11. + El encargo de Duma. De Seir me llamó, Vigía, ¿Qué tal la noche? Vigía, ¿Qué tal la noche?
12. El vigía dijo, La mañana viene, y también la noche; si queréis inquirir, inquirid; retornad -y- venid.
13. + El encargo acerca de Arabia. En el bosque en Arabia os alojaréis, o vosotros caravanas de Dedanim.
14. Los habitantes de la tierra de Tema agua le trajeron al que sediento estaba, se adelantaron con su pan para aquel que huía.
15. Pues de las espadas huían, de la espada desenvainada, del arco entesado, y de la crueldad de la guerra -huían-.
16. Porque así ha dicho el SEÑOR, Dentro de un año, de acuerdo a los años de un asalariado, la gloria de Kedar se desvanecerá,
17. Y el residuo del número de arqueros, -de- los hombers valientes de los hijos de Kedar se disminuirá, pues el SEÑOR Dios de Israel -así lo- ha hablado.
Isaías 20
1. En el año en que Tartán vino a Asdod, (cuando Sargón el rey de Asiria lo envió,) peleó contra Asdod y la tomó;
2. En ese mismo tiempo el SEÑOR habló por -medio de- Isaías el hijo de Amós, diciendo, Ve y desata el cilicio de tus lomos, y el calzado de tu pie. Y así lo hizo, andando desnudo y descalzo.
3. Y el SEÑOR dijo, Así como mi siervo Isaías ha caminado desnudo y descalzo durante tres años -por- señal y asombro ante Egipto y Etiopía,
4. De igual manera el rey de Asiria se llevará a los Egipcios prisioneros, y a los Etíopes cautivos, jóvenes y viejos, desnudos y descalzos, sí, con -sus- nalgas descubiertas para vergüenza de Egipto.
5. Y tendrán miedo y vergüenza de Etiopía su esperanza, y de Egipto su gloria.
6. Y los habitantes de esta isla en ese día dirán, Mirad, así -está- nuestra esperanza, ¿A dónde huiremos en busca de ayuda para librarnos del rey de Asiria, y cómo vamos a escapar?
Isaías 19
1. El encargo de Egipto. Mirad que el SEÑOR cabalga sobre sobre una nube veloz, y a Egipto vendrá, los ídolos de Egipto ante su presencia se moverán, y el corazón de Egipto en medio de este se derretirá.
2. Y pondré a Egipcios en contra de Egipcios, y cada uno contra su hermano peleará, y cada uno contra su vecino -lo hará-, ciudad contra ciudad -y- reino contra reino -lucharán-.
3. Y el espíritu de Egipto desfallecerá en medio de él, y su consejo destruiré; buscarán a los ídolos, a los encantadores, a los que tengan espíritus familiares, a los magos también.
4. Y entregaré a los Egipcios en las manos de un señor cruel; un rey feroz regirá sobre ellos, dice el SEÑOR de las huestes.
5. Faltarán las aguas del mar, y el río se agotará y se secará.
6. A los ríos mucho alejarán; los canales vacíos y secos estarán; los juncos y las espadañas se secarán.
7. Los papiros al lado de los arroyos, al lado de la desembocadura de los arroyos, y todo lo sembrado al lado de los arroyos se marchitará, se retirará, y no será -más-.
8. Los pescadores también harán luto, todos los que lanzan anzuelo a los arroyos se lamentarán, y los que esparcen redes sobre las aguas languidecerán.
9. Es más, los que trabajan con lino fino, y los que tejen en telares confundidos estarán.
10. También todos los que hacen diques -y- estanques para peces en sus propósitos quebrantados serán.
11. + Por cierto que los príncipes de Zoan tontos -son-, el consejo de los sabios asesores del Faraón bruto se volvió; ¿Cómo le decís al Faraón, Yo -soy- el hijo de los sabios, el hijo de los reyes de antaño?
12. ¿Dónde -están-? ¿-Tus -hombres- sabios dónde -están? y que ahora te digan, y sepan lo que el SEÑOR de las huestes con Egipto se ha propuesto.
13. Los príncipes de Zoan se atontaron, los príncipes de Menfis están engañados; -y- también sedujeron a Egipto, -aún a los que son- el apoyo de sus tribus.
14. El SEÑOR entrometió un espíritu perverso en medio de ellos, y han hecho que Egipto yerre en todas sus obras, cual borracho que en su vómito da tumbos.
15. Tampoco habrá trabajo -alguno- para Egipto, el cual la cabeza, la cola, la rama o el junco puedan hacer.
16. En ese día Egipto será como las mujeres: tendrá miedo y va a temer debido a la sacudida de mano que el SEÑOR de las huestes haga sobre él.
17. Y la tierra de Judá un terror para Egipto será, todo el que haga mención de ella con miedo estará, por causa del consejo del SEÑOR de las huestes el cual ha determinado en contra de él.
18. + En ése día cinco ciudades en la tierra de Egipto hablarán el idioma de Canaán, y harán juramento al SEÑOR de las huestes; una de ellas será llamada, La ciudad de la destrucción.
19. En ese día habrá un altar para el SEÑOR en medio de la tierra de Egipto, y un pilar para el SEÑOR en su frontera.
20. Y una señal y un testimonio se volverá para el SEÑOR de las huestes en la tierra de Egipto, ya que clamarán al SEÑOR a causa de los opresores, y él les enviará un salvador, y uno grande, que los libere.
21. Y el SEÑOR será conocido en Egipto, y los Egipcios conocerán al SEÑOR en ese día, y harán sacrificios y oblaciones; sí, un voto le harán al SEÑOR, y -lo- cumplirán.
22. Y el SEÑOR herirá a Egipto, -lo- herirá y -lo- sanará, y ellos retornarán al SEÑOR, y será solicitado por ellos, y los sanará.
23. + En ese día saldrá una carretera de Egipto a Asiria, los Asirios vendrán a Egipto, y los Egipcios a Asiria, y los Egipcios con los Asirios servirán.
24. En ese día Israel será el tercero después de Egipto y Asiria, -sí-, una bendición en medio de la tierra;
25. A quienes el SEÑOR de las huestes bendecirá, diciendo, Benditos -sean- Egipto mi pueblo, Asiria la obra de mis manos, e Israel mi herencia.
Isaías 18
1. ¡Ay de la tierra que da sombra con -sus- alas, que -se encuentra- más allá de los rios de Etiopía,
2. -La- que envía embajadores por el mar, aún en barcas de juncos sobre las aguas, -diciendo-, ¡Id, veloces mensajeros, a una nación esparcida y pelada, a un pueblo temible desde sus mismos comienzos, -a- una nación repartida y pisoteada, cuya tierra por los ríos ha sido despojada!
3. Todos vosotros habitantes del mundo, y moradores de la tierra, mirad, cuando él levante en las montañas una insignia, y oíd cuando toque una trompeta.
4. Porque el SEÑOR me dijo así, Descansaré y observaré en mi morada a la semejanza de un claro calor sobre la hierba, -y- a la semejanza de una nube de rocío en el calor de la cosecha.
5. Pues antes de la cosecha, cuando el brote esté perfecto, y la uva agria en la flor esté madurando, él cortará las ramitas con hoces, y además retirará -y- podará las ramas.
6. Serán dejadas arrumadas para las aves de las montañas, y para las bestias de la tierra; las aves veranearán en ellas, y todas las bestias de la tierra en ellas hibernarán.
7. + En aquel tiempo se le traerá al SEÑOR de las huestes, el presente de un pueblo esparcido y pelado, de un pueblo temible desde sus mismos comienzos, una nación repartida y pisoteada, cuya tierra por los ríos ha sido despojada, al lugar del nombre del SEÑOR de las huestes, al monte de Sion.
Isaías 17
1. El encargo de Damasco. He aquí que Damasco es retirada de -ser- ciudad, y será un montón de ruinas.
2. Las ciudades de Aroer -están- abandonadas; serán para rebaños que se acuesten -en ellas- y nadie -los- asustará.
3. También cesará la fortaleza de Efraín, el reino de Damasco, y el remanente de Siria, ellos serán como la gloria de los hijos de Israel, dice el SEÑOR de las huestes.
4. Y en ese día sucederá -que- la gloria de Jacob se adelgazará, y la robustez de su carne se aflacará.
5. Y será como cuando el segador reúne el grano, y siega las espigas con su brazo; y será como el que reúne espigas en el valle de Refaím.
6. + -Sin embargo en ella quedarán uvas para espigar, como cuando se sacude un árbol de olivos, -que quedan- dos -o- tres bayas en la punta de la rama más alta principal, -o- cuatro -o- cinco en sus grandes ramas de afuera, dice el SEÑOR Dios de Israel.
7. En ese día el hombre mirará a su Hacedor, y sus ojos honrarán al Santo de Israel.
8. Y no mirará a los altares, -a- las obras de sus manos, ni le dará importancia a lo que sus dedos hicieron, ya fueran imágenes o arboledas.
9. + Y en ese día sus ciudades fuertes serán como una gran rama abandonada, y una de las más altas ramas que por causa de los hijos de Israel dejaron; y habrá desolación.
10. Porque has olvidado al Dios de tu salvación, y no has tenido en cuenta a la roca de tu fuerza, por tanto plantas preciosas plantarás, y con palos de injerto extraños la organizarás,
11. Harás crecer tu planta en el día, y en la mañana a tu semilla la harás florecer, -pero- la cosecha -será dejada- apilada en el día de la pesadumbre y del dolor desgarrador.
12. + ¡Ay de la multitud de muchas gentes, -que- hacen ruido como el de los mares! ¡Y -Ay- de la prisa de las naciones, -que- se afanan como precipitación de poderosas aguas!
13. Las naciones se abalanzarán como la precipitación de muchas aguas, pero -Dios- las reprenderá, y ellas lejos huirán, y se ahuyentarán como el tamo de las montañas delante del viento, y como un objeto enrollado ante el torbellino.
14. Y mirad a la tribulación del atardecer: antes de la mañana -ya- no -está- él. Esta -es- la porción de los que nos despojan, y la suerte de los que nos roban.
Isaías 16
1. Enviad el cordero al gobernante de la tierra desde Sela pasando por el desierto, hasta el monte de la hija de Sion.
2. Pues será como pájaro que vaga expulsado de la red, -así- las hijas de Moab estarán en los vados de Arnón.
3. Sosten consejo, ejecuta juicio; haz tu sombra como la noche en pleno mediodía; a los desechados esconde, al que vaga no descubras.
4. Deja que mis desechados moren contigo, Moab; sé una cubierta para ellos del rostro del despojador; pues el extorsionador llega a su fin, cesa el que despoja, se han consumido los opresores de la tierra.
5. Y el trono se establecerá con miseriordia, y en verdad se sentará en él en el tabernáculo de David, juzgando, buscando juicio, y apresurando justicia.
6. + Hemos oído del orgullo de Moab,´-él es- muy orgulloso -sí-, de su altivez, ira y arrogancia, -pero- sus mentiras así no -quedarán-.
7. Por tanto Moab aullará por Moab, todos aullarán, lamentaréis por los fundamentos de Kir-hareset, con seguridad golpeados -están-.
8. Porque los campos de Jesbón -y- la viña de Sibma languidecen, los señores de los paganos sus plantas principales quebraron, -incluso- hasta Jazer han llegado, -por- el desierto deambularon; las ramas de ella extendidas están, han ido más allá del mar.
9. + Por eso con el llanto de Jazer -por- la viña de Sibma me lamentaré, con mis lágrimas te regaré Oh Hesbón y Eleale, pues el griterío por tu cosecha y tus frutos de verano ha acallado.
10. Y la alegría y el gozo del copioso campo se retiran; y en los viñedos ni griterío ni cantares habrá: los lagareros no pisotearán vino en sus lagares; su algarabía en los viñedos he hecho cesar.
11. Por tanto mis entrañas como un arpa sonarán por Moab, y mi interior por Kir-jareset -lamentará-.
12. + Y sucederá cuando se vea que Moab se cansa en el lugar alto, que a su santuario vendrá a orar, pero no prevalecerá.
13. Esta -es- la palabra que el SEÑOR ha hablado acerca de Moab desde aquella vez.
14. Mas ahora el SEÑOR ha hablado diciendo, Dentro de tres años, como los de un jornalero, la gloria de Moab con toda aquella gran multitud será despreciada, y el remanente -será- muy débil -y- pequeño.
Isaías 15
1. El encargo de Moab. Porque Ar, de Moab, en la noche es puesta en ruinas -y- traída al silencio; porque Kir de Moab en la noche es puesta en ruinas -y- traída al silencio;
2. Salió -y- subió a Bayit y Dibón, a los lugares altos a llorar; Moab aullará por Nebo y Medeba, en todas sus cabezas calvicie -habrá-, -y- toda barba se rasurará
3. En sus calles con cillicio se arroparán, en los techos de sus casas y en sus calles con abundante llanto todos aullarán.
4. Hesbón y Eleale gritarán, y -hasta- en Yahaza su voz se oirá; por tanto los soldados armados de Moab clamarán, penosa la vida será para él.
5. Mi corazón clamará por Moab; sus fugitivos -huirán- a Zoar, una novilla de tres años de edad, pues remontando a Luhit, con lloro la subirán, porque en el camino a Horonaim un clamor de destrucción elevarán.
6. Ya que las aguas de Nimrim desoladas serán, pues el heno se marchitó, el pasto desfalleció, nada verde quedó.
7. Por tanto la abundancia que han adquirido, y aquello que han atesorado, al arroyo de los sauces lo llevarán.
8. Pues a las fronteras de Moab el clamor ha rodeado, su aullido hasta Eglaim, y hasta Beer-elim -ha llegado-.
9. Porque de sangre se llenarán las aguas de Dimón, ya que más sobre Dimón traeré, leones para el que de Moab escape, para el remanente de la tierra también.
Isaías 14
1. Porque el SEÑOR tendrá misericordia de Jacob, y a Israel todavía elegirá, y en su propia tierra los establecerá; los extranjeros con ellos se regocijarán, y se adherirán a la casa de Jacob.
2. Y el pueblo los llevará, y los traerá a su lugar, y la casa de Israel en la tierra del SEÑOR como criados y doncellas los poseerán, tomará cautivos a aquellos de quienes fueron cautivos, y a sus opresores regirán.
3. Y sucederá en el día, que el SEÑOR te dará descanso de tu pena y de tu temor, y de la dura esclavitud en la que servir te tocó.
4. + -De forma- que contarás este proverbio frente al rey de Babilonia, y dirás, ¡Cómo cesó el opresor, ¡la ciudad dorada terminó!
5. El SEÑOR el cayado del malvado, -y- el cetro de los gobernantes quebró.
6. El que con ira -y- continuos golpes al pueblo hería , y con enojo a las naciones regía, es perseguido, -y- nadie -lo- esconde.
7. La tierra entera -está- tranquila -y- en descanso, y ellos prorrumpen en cantos.
8. Sí, las higueras, -junto con- los cedros del Líbano, ante ti se regocijan -diciendo-, Desde que te han depuesto, ningún cortador contra nosotros ha llegado.
9. El subterráneo infierno por ti se ha movido, para reunirse -contigo- en tu venida; agitó por ti a los muertos, -incluso- a todos los principales de la tierra; de sus tronos ha levantado a todos los reyes de las naciones.
10. Todos ellos hablarán y te dirán, ¿Te has vuelto débil también como nosotros? ¿Te volviste como nosotros?
11. Tu pompa, -con- el ruido de tus violas a la tumba ha descendido, el gusano debajo tuyo se esparce, y los gusanos te cubren.
12. ¡Cómo has caído del cielo, Oh Lucifer, hijo de la mañana! ¡-Cómo- eres talado al piso, -tú que- debilitabas a las naciones!
13. Pues en tu corazón dijiste, Al cielo ascenderé, -y- mi trono exaltaré por encima de las estrellas de Dios; también me sentaré en el monte de la congregación, a los lados del norte;
14. Ascenderé por encima de las alturas de las nubes, como el Altísimo seré.
15. Sin embargo hasta el infierno, hasta los lados del abismo abatido serás.
16. Los que te vean escasamente te mirarán, -y- te considerarán, -diciendo- ¿Es este el hombre que a la tierra hizo temblar, que sacudía los reinos,
17. -Que- convertía al mundo como en un desierto, y sus ciudades destruía, que la casa de sus prisioneros no abría?
18. Todos los reyes de las naciones, -sí-, todos ellos yacen en gloria, cada uno en su propia casa.
19. Pero tú de tu tumba cual abominable rama expulsado eres, -cual- vestimentas de muertos atravesados a espada que a las piedras del abismo descienden, cual cadáver pisoteado.
20. De entierro no participarás con ellos, pues has destruído tu tierra, -y- matado a tu pueblo; la simiente de los malechores nunca será renombrada.
21. Preparad matanza para sus hijos por la iniquidad de sus padres, para que no se alcen, ni posean la tierra, ni llenen la faz del mundo con ciudades.
22. Porque me alzaré en su contra, dice el SEÑOR de las huestes, y de un tajo apartaré de Babilonia el nombre, el remanente, el hijo, y el sobrino, dice el SEÑOR.
23. La haré además posesión del avetoro con estanques de agua, y la barreré con la escoba de la destrucción, dice el SEÑOR de las huestes.
24. + El SEÑOR de las huestes ha jurado, diciendo, Seguro que como -lo- he pensado, así acontecerá, y como me -lo- he propuesto, -así- se quedará;
25. Que al Asirio -lo- quebrantaré en mi tierra, y en mis montañas lo pisotearé, su yugo entonces de ellos se apartará, y la carga de él de los hombros de ellos se alejará.
26. Este -es- el propósito que se ha establecido para toda la tierra, y esta -es- la mano que a todas las naciones se ha extendido.
27. Porque el SEÑOR de las huestes se lo propuso, ¿Y quién -lo- anulará? Y su mano extendida, ¿Quién la retrocederá
28. En el año que murió el rey Acaz hubo este encargo,
29. + No te regocijes, Palestina toda de que la vara del que te quebrantaba se haya quebrado; porque de la raíz de la serpiente saldrá una cocatriz, y su fruto -será- una fogosa serpiente voladora.
30. Y el primogénito del pobre se alimentará, y el necesitado -gozando- de seguridad se acostará, y a tu raíz con hambruna la mataré: y él a tu remanente matará.
31. Aullad, Oh portón, clamad, Oh ciudad, tú, Palestina entera te disuelves; pues del norte una humareda vendrá, y nadie en sus tiempos señalados sólo -se encontrará-.
32. ¿Y entonces qué le responderá -uno- a los mensajeros de la nación? Que el SEÑOR ha fundado a Sion, y los pobres de su pueblo en esto confiarán.
Isaías 13
1. El encargo de Babilonia, que Isaías el hijo de Amós vio:
2. Levantad un estandarte en la alta montaña, aumentadles el sonido, sacudid la mano para que ellos puedan entrar por los portones de los nobles.
3. A mis santificados mandé, a mis valientes también por mi enojo llamé, -incluso- a los que en mi majestad se regocijan.
4. En las montañas el ruido de una multitud, como el de un gran pueblo; tumultuoso, ruido de los reinos de las naciones reunidos -y- aunados: el SEÑOR de las huestes al ejército junta para la batalla.
5. Vienen de un país lejano, del confín del cielo, el SEÑOR mismo y las armas de su indignación, para destruir toda la tierra.
6 + Aullad vosotros, porque el día del SEÑOR a la mano -está-, vendrá del Altísimo así como destrucción.
7. Por tanto toda mano desfallecerá, y el corazón de todo hombre se derretirá;
8. Y miedo tendrán, punzadas y dolores los sobrecogerán, dolores como los de una mujer en parto tendrán, el uno del otro se asombrará, sus rostros -como- llamas -serán-.
9. Mirad que llega el día del SEÑOR, -día- cruel con ira y con fiero enojo, para dejar la tierra desolada, y destruirá y eliminará a los pecadores de ella.
10. Porque las estrellas y las constelaciones del cielo no darán su luz, el sol en su salida se oscurecerá, y la luna no hará brillar su luz.
11. Castigaré al mundo por -su- maldad y a los malvados por su iniquidad, la arrogancia del orgulloso haré cesar, y la altivez del temible abatiré.
12. Haré más precioso a un hombre que el oro fino, al mismo hombre -más- que la cuña dorada de Ofir.
13. Por tanto sacudiré los cielos, y la tierra se removerá de su lugar en la ira del SEÑOR de las huestes, y en el día de su fiero enojo.
14. Y esta será como el corzo perseguido, y como oveja que ningún hombre atrapa; cada hombre a su propio pueblo volverá, y cada uno a su propia tierra huirá.
15. Todo aquel que sea hallado, traspasado será, y todo aquel que se una -a ellos- a espada caerá.
16. Sus hijos también serán lanzados y despedazados a su vista, y sus esposas violadas.
17. He aquí que yo incito a los Medos en su contra, a los cuales no les va a interesar la plata, y en el oro no se deleitarán.
18. -Sus- arcos a los jóvenes también destrozarán, y no tendrán compasion del fruto del vientre; sus ojos a los niños no escatimarán.
19. + Y Babilonia, la gloria de los reinos, y la belleza de los Caldeos, será -igual a- cuando Dios arrolló a Sodoma y Gomorra.
20. Nunca -más- será habitada, ni morada de generación en generación; tampoco el Árabe levantará carpa allí, ni los pastores organizarán su rebaño allí.
21. Más bien las bestias salvajes del desierto se acostarán allí, y sus casas de criaturas lloronas se llenarán: los búhos morarán allí, y allí los sátiros bailarán.
22. Y las bestias salvajes de las islas en sus desoladas casas gritarán, y dragones en -sus- agradables palacios; y su tiempo está a punto de venir, y sus dias prolongados no serán.
