Isaías 32

1. He aquí que un rey en justicia reinará, y en juicio los príncipes gobernarán.
2. Y un hombre se hará como escondite del viento y cubierta para la tempestad, como ríos de agua en lugar seco, y como sombra de gran roca en agotada tierra.
3. Y no se empañarán los ojos de los que ven, y los oídos de los que oyen escucharán.
4. También el corazón del áspero entenderá conocimiento, y la lengua del tartamudo a hablar claramente se alistará.
5. A la persona vil no la llamarán más generosa, ni al malandro se le dirá dadivoso.
6. Porque la persona vil villanías hablará, y su corazón iniquidad trabajará para practicar hipocresía, y proferir erróneas -palabras- contra del SEÑOR, con el fin de vaciar el alma del hambriento, y la bebida del sediento hacer faltar.
7. También los instrumentos del malandro -son- el mal, urde malvadas artimañas para destruir a los pobres con palabras mentirosas, así el menesteroso hable recto.
8. Pero el generoso planea asuntos bondadosos y con ideas benévolas permanecerá.
9. + Levantaos, vosotras mujeres que en comodidades os halláis; oíd mi voz vosotras las hijas indiferentes, -y- prestad oído a mis palabras.
10. Muchos días y años seréis atribuladas, vosotras las indiferentes, porque faltará la vendimia, la recogida no vendrá.
11. Temblad vosotras mujeres que en comodidades os halláis, -y- atribulaos vosotras las indiferentes, despojaos y desnudaos, y -cilicio- a -vuestras- cinturas ajustad.
12. Lamentarán por los pezones, por los ricos campos, por la fructífera vid.
13. A la tierra de mi pueblo subirán zarzas -y- espinas; si, a todas las casas alegres -de- la gozosa ciudad.
14. Porque se abandonarán los palacios, no habrá multitudes en la ciudad, los fortines y las torres se volverán cuevas para siempre, el disfrute de los asnos salvajes, -y- pastizal de rebaños -serán-;
15. Hasta que sobre nosotros se derrame el espíritu de lo alto, y el yermo sea campo fructífero, y el campo fructífero sea contado como bosque.
16. El juicio entonces morará en el yermo, y la justicia en el campo fructífero permanecerá.
17. Y la obra de la justicia paz será, y el efecto de la justicia para siempre tranquilidad y seguridad.
18. Y en habitaciones pacíficas, en moradas seguras, y en tranquilos lugares de descanso mi pueblo morará.
19. Cuando granice, cayendo sobre el bosque, y abajo en un bajo lugar se halle la ciudad.
20. Benditos -sois- vosotros los que sembráis al lado de todas las aguas, que -hasta allí- los cascos del asno y del buey enviáis.

Isaías 31

1. ¡Ay de aquellos que bajan a Egipto en busca de ayuda, se apoyan en caballos, y confían en carruajes, por -ser- muchos, y en jinetes, porque son muy fuertes, mas no miran al Santo de Israel, ni buscan al SEÑOR!
2. Sin embargo él también -es- sabio, y el mal traerá, y no se retractará de sus palabras, sino que se alzará contra la casa de los que hacen males, y en contra de la ayuda de los que obran iniquidades.
3. Ahora pues, los Egipcios -son- hombres, y no Dios, y sus caballos carne, y no espíritu. Cuando el SEÑOR estire su mano, caerán tanto el que ayuda, como el ayudado, y juntos fracasarán.
4. Pues así me habló el SEÑOR: Como cuando el león, el león joven -se encuentra- rugiéndole a su presa, una multitud de pastores se llama contra él, no tendrá miedo de sus voces, ni ante el ruido de ellos se rebajará, así el SEÑOR de las huestes bajará a pelear por el monte de Sion, y su colina.
5. Como pájaros en vuelo, así el SEÑOR de las huestes defenderá a Jerusalén, defendiendo también -la- librará; -y- pasando por encima -la- preservará.
6. + Volveos a -aquel contra- quien los hijos de Israel encarnecidamente se han rebelado.
7. Porque en aquel día todos los hombres botarán sus ídolos de plata y sus ídolos de oro, los cuales vuestras propias manos os han hecho -como- un pecado.
8. + Entonces el Asirio caerá a espada, no de un hombre fuerte, tampoco la espada de un hombre del común lo devorará, sino que ante -cualquier- espada huirá, y sus jóvenes se avergonzarán.
9. Y hasta su fortaleza pasará con temor, y de la insignia sus príncipes tendrán miedo, dice el SEÑOR, cuyo fuego está en Sion, y su horno en Jerusalén.

Isaías 30

1. ¡Ay de los hijos rebeldes dice el SEÑOR, que reciben consejo pero no de mí, y que -se- cubren con una cobija, pero no -la- de mi Espíritu, para poder añadirle pecado al pecado!
2. Que bajan a Egipto caminando, y a mi boca no le han preguntado, para fortalecerse en la fuerza del Faraón, y para en la sombra de Egipto confiar!
3. Por tanto la fuerza del Faraón será vuestra vergüenza, y la confianza en la sombra de Egipto, -vuestra- confusión.
4. Pues sus príncipes en Zoán estuvieron, y sus embajadores llegaron a Hanes.
5. Todos se avergonzaron de un pueblo -que- no pudo lucrarles, ni ser de ayuda, tampoco de provecho, sino de vergüenza y además de afrenta.
6. La carga de las bestias del Sur hacia la tierra de tribulación y angustia, de donde -provienen- el león viejo y el joven, la víbora y la serpiente candente y voladora, sus riquezas llevarán sobre los hombros de los jóvenes asnos, y sus tesoros sobre las jorobas de los camellos, a un pueblo -que- ganancia no -les- dará
7. Porque en vano y sin propósito ayudarán los Egipcios, por tanto sobre esto yo he clamado, Sentarse quietos -es- su fuerza..
8. + Ahora ve, -y- escríbelo ante ellos en una tabla, y en un libro anótalo, para que en el tiempo por venir se pueda hallar por siempre jamás;
9. Que este -es- un pueblo rebelde, hijos mentirosos, hijos -que- no van a oír la ley del SEÑOR,
10. Los cuales a los videntes le dicen, No veáis, y a los profetas, No nos profeticéis las cosas correctas, habladnos cosas suaves, engaños profetizad,
11. Salid del camino, a un lado del sendero salid, haced que el Santo de Israel delante de nosotros cese de -andar-.
12. Por lo cual así dice el Santo de Israel, Debido a que estas palabras despreciáis, y confiáis en la opresión y en la perversidad, y en ellas os quedáis,
13. Por tanto esta iniquidad será como una brecha lista para caeros a vosotros, abultándose en un muro alto, cuyo rompimiento llega en un instante -y- de repente.
14. Y él lo quebrará como el quebrantamiento de la vasija del alfarero, la cual se despedaza, -nada- él guardará, tanto que en el estallido de este no se hallará un casquete para coger fuego del hogar, ni para -con él- sacar agua del pozo,
15. Porque así dice el Señor DIOS, el Santo de Israel, En el retorno y en el descanso seréis salvos, en la tranquilidad y en la confianza estará vuestra fuerza, y no quisisteis.
16. Sino que dijisteis, No, porque huiremos en caballos; por tanto vosotros huiréis; y En los veloces montaremos; por tanto los que os persigan veloces serán.
17. Ante la reprimenda de uno mil -huirán-, ante la reprimenda de cinco vosotros huiréis, hasta que séais dejados como una señal en la cima de la montaña, y como una insignia en la colina.
18. + Y por eso el SEÑOR aguardará, para poder ser clemente con vosotros, y por lo tanto exaltado será, para poder tener misericordia de vosotros, porque el SEÑOR es un Dios de Juicio. Benditos -son- todos los que lo aguardan.
19. Porque el pueblo morará en Sion de Jerusalén, no llorarás más, muy clemente contigo a la voz de tu clamor él será; al oírte, te responderá.
20. Y -aunque- el SEÑOR os dé pan de adversidad, y agua de aflicción, aún así tus maestros a una esquina no se removerán ya más, sino que tus ojos a tus enseñadores verán.
21.Y tus oídos oirán palabras detrás de ti, diciéndo-te,- El camino -es- por aquí, andad en él, cuando volteéis a la derecha, y cuando volteéis a la izquierda.
22. También profanaréis la cubierta de las imágenes esculpidas de plata, y el adorno de tus imágenes derretidas de oro; como a trapo de menstruación lejos las lanzarás, a esta le dirás, Vete de acá.
23. Entonces la lluvia de tu semilla él te dará para que con ella el suelo vayas a sembrar; y del producido de la tierra pan, y rico y copioso será; en ese día el ganado en grandes pastos se alimentará.
24. De igual manera los bueyes y los asnos jóvenes que el suelo labran, forraje limpio que haya sido aventado con pala y fuelle comerán.
25. Y en toda montaña alta y toda colina elevada, ríos -y- arroyos de aguas, el día de la gran matanza cuando caigan las torres.
26. Además la luz de la luna como la luz del sol será, y la luz del sol será siete veces mayor, como la luz de siete días, el día que el SEÑOR vende la brecha de su pueblo, y sane el golpe de la herida de ellos.
27. + He aquí que el Nombre del SEÑOR de lejos viene, ardiendo -de- enojo, y su peso -es- abrumador; sus labios están llenos de indignación, y su lengua cual fuego devorador.
28. Su aliento cual arroyo arrasador hasta la mitad del cuello llegará, para colar a las naciones con el tamiz de la vanidad, y un freno -habrá- en las quijadas de las gentes haciéndo-las- errar.
29. Una canción tendrés, como -cuando- se guarda una solemnidad santa en la noche con alegría de corazón, como cuando alguien llega con flautas a la montaña del SEÑOR, al Poderoso de Israel.
30. Y el SEÑOR hará oír su gloriosa voz, y dará a conocer la luminosidad bajando de su brazo, con la indignación de -su- enojo, y -con- la llama de un devorador incendio desparramándose, -con- piedras de granizo y tempestad.
31. Pues por la voz del SEÑOR el Asirio será golpeado, -aquel que- con vara golpeó.
32. Y -en- todo lugar por donde pase el cayado asestado, que el SEÑOR sobre él va a descargar, con panderos y arpas será, y en las estremecedoras batallas con este va a pelear.
3. Pues el Tófet de antaño -está- ordenado; sí, para el rey está preparado, profundo -y- grande -lo- ha hecho él; su pila -es- fuego y mucha leña, cual arroyo de azufre lo enciende el aliento del SEÑOR.

Isaías 29

1. ¡Ay de Ariel, de Ariel la ciudad -donde- moró David; añadid año tras año, que maten sacrificios.
2. Aun así angustiaré a Ariel, y habrá pesadumbre y congoja, y será -tanto- para Ariel como para mí.
3. Y acamparé a tus alrededores contra ti, y con un monte pondré sitio contra ti, y fortines contra ti levantaré.
4. Serás abatida, -y- desde el suelo hablarás, y en voz baja desde el polvo tus palabras saldrán; tu voz será como la de alguien que tiene un espíritu familiar, -que- del suelo sale, y susurrando del polvo tus palabras saldrán.
5. Es más, la multitud de tus extraños como polvillo será, y la multitud de los temibles como bagazo que pasa, sí, en un instante, -y- de repente será.
6. Serás visitada por el SEÑOR de las huestes con truenos y terremoto, con grandes ruidos, con tormenta y tempestad, y con la llama de -un- fuego devorador.
7. + Y la multitud de todas las naciones que peleen contra Ariel, sí, todas las que contra ella y su muro de defensa peleen y la angustien, como el sueño de una visión en la noche serán.
8. Será aún como cuando un -hombre- con hambre sueña y he aquí que come, pero se despierta, y su alma está vacía, o cuando sueña un hombre con sed y he aquí que bebe, pero se despierta, y mira que desfallece, y su alma se halla con apetito; así será la multitud de todas las naciones que contra el monte de Sion peleen.
9. Deteneos y maravillaos, clamad y gritad, -pues- están borrachos pero no de vino, tambalean, mas no por bebidas fuertes.
10. Pues el SEÑOR sobre vosotros el espíritu de sueño profundo derramó, y vuestros ojos cerró, a los profetas, a vuestros gobernantes, a los videntes él cubrió.
11. Y la visión de todos para vosotros se ha vuelto, -como- las palabras de un libro sellado, las cuales -los hombres- entregan a alguien entendido, diciendo, Lee esto, te lo ruego, y él dice, no puedo, pues -está- sellado.
12. Y el libro se entrega al no entendido, diciéndole, Lee esto, te lo ruego, y él dice, No soy entendido.
13. Por lo cual el Señor dijo, Así como este pueblo se -me- acerca con su boca, y con sus labios me honra, mas su corazón lo ha retirado lejos de mí, y su temor hacia mí -sólo- como precepto de hombres se enseña,
14. También por tanto he aquí que procederé entre esta gente a hacer una maravillosa obra, -sí,- una maravillosa obra y un portento: porque la sabiduría de sus sabios perecerá, y el entendimiento de sus prudentes se ocultará.
15. ¡Ay de aquellos que buscan esconder en lo profundo su consejo del SEÑOR, y sus obras son -hechas- en la oscuridad, y dicen, ¿Quién nos ve y quién nos conoce -acá-?
16. Por seguro que vuestra volteada de cosas al revés, como barro de alfarero estimada será, ¿Pues dirá la obra del que la hizo, Él no me hizo? ¿O dirán las cosas formadas de aquel que las formó, No tuvo entendimiento?
17. ¿No -queda- aún un poquito de tiempo y en campo fructífero el Líbano se tornará, y como bosque el campo fructífero se estimará?
18. + Y en ese día los sordos las palabras del libro oirán, y los ojos del ciego de la oscuridad y las tinieblas viendo saldrán.
19. Los sencillos también su gozo en el SEÑOR incrementarán, y los pobres de entre los hombres en el Santo de Israel se regocijarán.
20. Porque el temible es llevado a la nada, el burlador se acaba, y todos los que la iniquidad buscan de un tajo se apartan,
21. Los que por una palabra hacen culpable a un hombre, le ponen trampa al que reprueba en el portón, y por cualquier nimiedad hacen a un lado al justo.
22. Por tanto así dice el SEÑOR que redimió a Abraham, sobre la casa de Jacob: Ahora Jacob no se avergonzará, ni su rostro palidecerá.-
23. Sino que cuando vea a sus hijos, la obra de mis manos, en medio de él, mi Nombre santificarán, al Santo de Jacob santificarán, y temerán al Dios de Israel.
24. También los que erraron en espíritu llegarán al entendimiento, y los que murmuraban, aprenderán doctrina.

Isaías 28

1. ¡Ay de la corona del orgullo, de los borrachos de Efraín, cuya gloriosa belleza -es- una flor que se desvanece, los cuales -están- en la cabecera de los valles ricos de los que son vencidos por el vino!
2. Mirad que el Señor tiene a un fuerte y poderoso, -que- cual tempestad de granizo -y- tormenta destructora, cual arrasadora inundación de poderosas aguas, a tierra derribará con la mano.
3. La corona del orgullo, los borrachos de Efraín serán pisoteados, pies encima -les pasarán-.
4. Y la belleza gloriosa que -está- en la cabecera del valle rico, será una flor que se desvanece, -y- como fruto apresurado que antecede el verano, al cual -cuando- el que lo mira, ve -que- estando aún en su mano, se lo engulle.
5. + En aquel día el SEÑOR de las huestes para el residuo de su pueblo se volverá una corona de gloria, y una diadema de belleza,
6. Y un espíritu de juicio para el que se sienta en juicio, y fuerza para los que hasta el portón llevan la batalla.
7. + Pero erraron también por medio del vino, y por la bebida fuerte se salen del camino; el sacerdote y el profeta por la bebida fuerte erraron, se inundaron de vino, por la bebida fuerte salen del camino, yerran en la visión, -y- tropiezan -en- el juicio.
8. Pues llenas de vómito -y- suciedad todas las mesas están, -tanto que- no -hay- lugar -limpio-.
9. + ¿A quién le enseñará él conocimiento? ¿Y a quién le hará entender doctrina? -A los- destetados alejados de la leche, -y- de los pechos.
10. Pues -se debe poner- precepto sobre precepto, precepto sobre precepto, línea sobre línea, línea sobre línea, aquí un poco, -y- allá un poco.
11. Pues con labios tartamudos y -con- otra lengua a su pueblo le hablará.
12. A quienes les dijo, Este -es- el descanso -con el- que podéis al fatigado hacer descansar, y este -es- el refresco, sin embargo oír no quisieron.
13. Pero la palabra del SEÑOR para ellos fue, precepto sobre precepto, precepto sobre precepto, línea sobre línea, línea sobre línea, aquí un poco, -y- allá un poco, para que pudieran andar y caer hacia atrás, y fueran quebrantados, atrapados, y tomados.
14. Por lo cual, oíd la palabra del SEÑOR, vosotros hombres escarnecedores, que gobernáis a este pueblo que -está- en Jerusalén.
15. Porque dijisteis, Con la muerte hicimos un convenio, y con el infierno tenemos un acuerdo, cuando el azote desbordado pase, a nosotros no nos vendrá, pues a las mentiras hicimos nuestro refugio, y debajo de la falsedad nos escondimos.
16. + Por tanto así dice el Señor DIOS, Mirad que yo coloco como fundamento una piedra en Sion, una piedra tratada, una preciosa esquina, una fundación segura: el que cree no se va a apresurar.
17. También le pondré a la cuerda juicio, y a la plomada justicia, y el granizo barrerá el refugio de las mentiras, y las aguas el escondite desbordarán.
18. + Y tu convenio con la muerte se anulará, y tu acuerdo con el infierno no permanecerá; cuando pase el azote desbordado, pisoteados entonces por él seréis.
19. Desde el momento de su salida os tomará, pues pasará mañana tras mañana, en el día y en la noche, y una vejación será, sólo -para- el reporte haceros- entender.
20. Porque la cama está corta, para poderse estirar, y estrecha la cobija, para poderse envolver.
21. Porque el SEÑOR se alzará como -en- el monte Perazim, se airará como -en- el valle de Gabaón, para poder realizar su obra, su extraña obra, y su acto llevar a cabo, su extraño acto.
22. Ahora pues, por tanto no seáis burladores, no sea que se fortalezcan vuestras ataduras, porque he oído del Señor DIOS de las huestes -acerca de- un agotamiento, el cual está determinado sobre toda la tierra.
23. + Prestad oído, y atended a mi voz, oíd y mis palabras escuchad.
24. ¿Ara el labrador todo el día abriendo y rompiendo los terrones de su suelo para sembrar?
25. Tras haber allanado su superficie, ¿No riega las neguillas, esparce el comino, y siembra el trigo principal, la cebada escogida, y el centeno en su lugar?
26. Porque su Dios lo instruye -y- lo enseña a la discreción.
27. Que las neguillas con trillo no se trillan, ni la rueda de carreta sobre el comino se rueda, sino que las neguillas con un palo se sacuden, y el comino con una vara.
28. -El grano del pan se magulla, ya que nunca lo trillará, -con- la rueda de su carreta no -lo- romperá, ni con sus jinetes lo aplastará.
29. Esto también viene del SEÑOR de las huestes, -el cual- maravilloso en consejo es, -y- excelente en -su- actuar.

Isaías 27

1. En aquel día el SEÑOR con su severa grande y fuerte espada, castigará al leviatán, a la serpiente perforadora, -al mismo- leviatán, esa torcida serpiente, y matará al dragón que -está- en el mar.
2. Cantadle en aquel día, al viñedo de vinos rojos.
3. Yo el SEÑOR lo guardo, a todo momento lo regaré, no sea que -alguno- le haga daño; día y noche lo guardaré.
4. No -hay- furia en mi; ¿Quién organizaría a las zarzas -y- a las espinas para batallar en mi contra? A una las atravesaría -y- las quemaría.
5. Más bien que se agarre de mi fuerza, -para que- pueda hacer las paces conmigo, -y- las paces conmigo hará.
6. Él hará que se arraiguen los que de Jacob vengan; Israel florecerá y retoñará, y llenará con fruto la faz del mundo.
7. + ¿Lo ha golpeado así como hizo con los que lo golpearon? -o- ha -sido- muerto de acuerdo a las matanzas que cometió con los que él mató?
8. Con medida, cuando dé brotes, con este debatirás; en el día del viento del oriente su feroz viento él detiene.
9. Por tanto por esto la iniquidad de Jacob será purgada y este -es- todo el fruto -requerido- para quitar su pecado: cuando haga todas las piedras del altar piedras caliza depedazadas, las arboledas y las imágenes no estarán en pie.
10. Sin embargo asolada -será- la ciudad defendida, abandonada -su- habitación, y como yermo dejada; el becerro se alimentará, se acostará, y consumirá allí sus ramas.
11. Cuando se marchiten sus grandes ramas, quebradas serán, las mujeres vienen -y- las encienden, pues -es- un pueblo sin entendimiento; por tanto el que los hizo misericordia no tendrá de ellos, y el que los formó favor no les manifestará.
12. + Y en aquel día sucederá -que- el SEÑOR sacudirá desde el canal del río hasta el arroyo de Egipto, y vosotros seréis reunidos uno a uno, Oh hijos de Israel.
13. Y aquel día sucederá, -que- se tocará la gran trompeta, y vendrán los que estaban a punto de perecer en la tierra de Asiria, y los desechados de la tierra de Egipto, y adorarán al SEÑOR en el monte santo de Jerusalén.

Isaías 26

1. En aquel día se cantará esta canción en la tierra de Judá: Tenemos una fuerte ciudad, salvación Dios asignará -para- los muros y baluartes.
2. Abrid vosotros los portones, para que la nación justa que guarda la verdad pueda entrar.
3. Tú guardarás en perfecta paz, -a quien su- mente -en ti- fija, porque en ti confía.
4. Confiad para siempre en el SEÑOR, porque en el SEÑOR JEHOVÁ -hay- fuerza eterna;
5. + Ya que él abate a los que en lo alto moran, a la altiva ciudad en lo bajo la coloca, en lo bajo la coloca, al piso al -mismo- polvo la lleva.
6. El pie la pisoteará, los pies del pobre, -y- los pasos del menesteroso.
7. El camino del justo -es- la rectitud; tú, el más correcto, la senda del justo pesas.
8. Sí, en el camino de tus juicios, Oh SEÑOR, hemos aguardado en ti; el deseo de -nuestra- alma -es- tu nombre, y el recuerdo de ti.
9. Con mi alma te he deseado en la noche: sí, con mi espíritu, en mis adentros temprano te buscaré, porque cuando tus juicios -estén- en la tierra, los habitantes del mundo aprenderán justicia.
10. Manifiéstesele favor al malvado, -que aún así- justicia no aprenderá, en la tierra de la rectitud injustamente tratará, y la majestad del SEÑOR no contemplará.
11. SEÑOR, -cuando- tu mano se levante no verán, -sin embargo sí- verán y por -su- envidia ante la gente se avergonzarán; sí, el fuego de tus enemigos los devorará.
12. + SEÑOR, tú nos mandarás paz, ya que además has producido en nosotros todas nuestras obras.
13. Oh SEÑOR Dios nuestro, -otros- señores además de ti sobre nosotros han ejercido dominio, -pero- por -amor a- ti de tu nombre solo haremos mención.
14. -Están- muertos, no vivirán, difuntos -están-, no se alzarán; por tanto -los- has visitado y destruido, y hecho que su memoria perezca toda.
15. Has incrementado la nación, Oh SEÑOR, la nación has incrementado, te has glorificado; lejos -la- habías removido -a- todos los confines de la tierra.
16. SEÑOR, en la tribulación te han visitado, derramaron una oración -cuando- tus castigos -se posaron- sobre ellos.
17. Como cuando una mujer preñada, -que- se acerca el momento de su alumbramiento, está con dolores, -y- grita en -medio de- sus punzadas, así hemos sido a tu vista, Oh SEÑOR.
18. Hemos sido preñados, con dolores hemos estado, como si hubiéramos parido viento; nada hemos dado a luz en la tierra, ni tampoco los habitantes del mundo han caído.
19. Tus muertos vivirán, -a una con- mi cuerpo muerto se alzarán. Despertad y cantad, vosotros los que en el polvo moráis, pues tu rocío -como- el rocío de las plantas -es-, y expulsará la tierra a los muertos.
20. + Venid, mi pueblo, a tus recámaras entra, y cierra las puertas de tu alrededor, escóndete como si por un pequeño momento ocurriera, hasta que la indignación acabe de pasar.
21. Porque, mirad que el SEÑOR de su lugar sale para los habitantes de la tierra castigar por su iniquidad; la tierra también descubrirá su sangre, y a sus muertos no cubrirá más.

Isaías 25

1. Oh SEÑOR, tú -eres- mi Dios, te exaltaré, alabaré tu nombre, pues maravillosas cosas has realizado; fidelidad -y- verdad -son- tus consejos de la antiguedad.
2. Pues has hecho de una ciudad un -mero- montón, -de- una urbe defendida una -sola- ruina; un palacio de extraños -deja de- ser ciudad, para nunca construirse -más-.
3. Por tanto las gentes fuertes te glorificarán, la ciudad de las temibles naciones te temerá.
4. Pues tú has sido una fuerza para el pobre, -y- una fortaleza en su angustia para el necesitado, un refugio en la tormenta, -y- una sombra en el calor, cuando las ráfagas de los temibles como tornado -golpean- el muro.
5. Tú has reducido el ruido de los extranjeros, como calor en sequedal, el -mismo- calor ante la sombra de una nube; la rama de los temibles abatida será.
6. + Y en esta montaña el SEÑOR de las huestes para todas las gentes hará a una fiesta con ricos platos, una fiesta de vinos sobre poso, de ricos platos llenos de tuétanos, de vinos añejados en sedimento, bien refinados.
7. Y en esta montaña él destruirá la faz de la cobija sobre todas las gentes echada, y el velo sobre todas las naciones extendido.
8. Él se engullirá a la muerte en victoria, y las lágrimas de todos los rostros el Señor DIOS limpiará, y retirará la reprimenda de su pueblo de toda la tierra, ya que el SEÑOR -lo- ha hablado.
9. + Y en aquel día se dirá, Mirad que este -es- nuestro Dios, lo hemos aguardado, y nos va a salvar; este -es- el SEÑOR, lo hemos aguardado, en su salvación nos vamos a alegrar y a regocijar.
10. Pues en esta montaña la mano del SEÑOR descansará, y Moab será pisoteado debajo de él, así como se pisotea la paja para el estercolero.
11. Y él extenderá sus manos en medio de ellos, como el que nada extiende -sus manos- para nadar, y su orgullo abatirá, junto con los despojos de las manos de ellos.
12. Y la fortaleza del alto fortín de tus muros la va a reducir, abatir, -y- al piso traer, -sí,- al polvo.

Isaías 24

1. Contemplad -cómo- el SEÑOR vacía la tierra, la vuelve escombros, boca abajo la voltea, y a sus habitantes lejos esparce.
2. Y será, como con el pueblo, también con el sacerdote; como con el criado, también con su señor; como con la criada, también con su señora; como con el comprador, también con el vendedor; como con el prestamista, también con el prestatario; como con el que usura recibe, también con el que la da.
3. La tierra en su totalidad será vaciada, y completamente despojada, porque el SEÑOR ha hablado esta palabra.
4. La tierra se lamenta -y- desvanece, el mundo se desdibuja -y- languidece, la gente arrogante de la tierra vigor pierde.
5. Por sus mismos habitantes la tierra es deshonrada también, ya que transgredieron las leyes, las ordenanzas cambiaron, y el convenio eterno quebrantaron.
6. La maldición por tanto devoró la tierra, y son asolados los que en ella moran, por ello los habitantes de la tierra se queman, y pocos hombres quedan.
7. El vino nuevo se lamenta, languidece la viña, y todos los de corazón festivo suspiran.
8. El jolgorio de los tamborines cesa, finaliza la algarabía de los que se regocijan, el gozo del arpa a su fin llega.
9. Vino con canción no beberán, la bebida fuerte para los que la beban amarga será.
10. Se encuentra destrozada la ciudad de la confusión; toda casa está cerrada, para que ningún hombre pueda entrar.
11. Claman por vino en las calles, todo gozo se entenebreció, y el festín de la tierra se acabó.
12. En la ciudad queda desolación, y golpeado con destrucción está el portón.
13. + Cuando así ocurra entre la gente en medio de la tierra, -será- como la sacudida de un árbol de olivo, -y- como las uvas de rebusque cuando acaba la vendimia.
14. Su voz levantarán,-y- cantarán por la majestad del SEÑOR, desde el mar clamarán a plena voz.
15. Por lo cual glorificad vosotros al SEÑOR en los fuegos, -sí,- en las islas del mar al nombre del SEÑOR Dios de Israel.
16. + De la parte más remota de la tierra hemos oído canciones, -sí, de- gloria para el justo. Pero yo dije, ¡Ay de mi! Flacura mía, mi flacura, Los traicioneros negociantes han estafado; sí, los engañosos comerciantes ferozmente han estafado.
17. El temor, el abismo y la trampa -están- sobre ti, Oh habitante de la tierra.
18. Y sucederá -que- el que del ruido del temor huya, en el abismo caerá, y el que de en medio del abismo salga, la trampa se hallará, pues las ventanas de lo alto están abiertas, y se sacuden los fundamentos de la tierra.
19. La tierra se destroza en su totalidad, la tierra se disuelve por completo, la tierra se mueve de forma extrema.
20. Cual borracho la tierra tambaleará de un lado a otro, y se removerá cual cabaña; y le pesará su transgresión, y caerá, y de nuevo no se levantará.
21. Y sucederá en aquel día -que- a la hueste de los altos en lo alto el SEÑOR castigará, y a los reyes de la tierra en la tierra -castigará-.
22. Y serán reunidos -y- aunados, -como- en el abismo son reunidos los prisioneros y en la prisión serán encerrados, y después de muchos días serán visitados.
23. Entonces la luna se confundirá, y el sol se avergonzará cuando el SEÑOR de las huestes reine en el monte de Sion, en Jerusalén, y gloriosamente delante de sus ancianos.

Isaías 23

1. El encargo de Tiro. Aullad, vosotras naves de Tarsis, porque -aquella- yace en ruinas, tanto que no hay casas, ni entrada; de la tierra de Quitim se les reveló.
2. Estad quietos, vosotros habitantes de la isla; tú, a quien los mercaderes de Sidón que pasan por el mar han abarrotado.
3. Y por grandes aguas la simiente de Sihor, la cosecha del río -son- sus ganancias, y un mercado de naciones ella es.
4. Averguénzate Oh Sidón, porque el mar ha hablado, -sí-, la fuerza del mar, diciendo, No laboro en parto, ni doy a luz hijos; tampoco nutro jovencitos, -ni- crío a las vírgenes.
5. Así como con el reporte acerca de Egipto, -también- se dolerán muchísimo con el reporte de Tiro.
6. Pasad hasta Tarsis, aullad vosotros habitantes de la isla.
7. ¿-Es- esta vuestra gozosa -ciudad-, cuya antigüedad -data- de días atrás? Sus propios pies lejos la llevarán a viajar.
8. ¿Quién tuvo este consejo contra Tiro, la ciudad corona, cuyos mercaderes -son- príncipes, cuyos comerciantes -son- los honorables de la tierra?
9. El SEÑOR de las huestes se lo propuso, para manchar el orgullo de toda gloria, -y- llevar a la humillación a todos los honorables de la tierra.
10. Pasa por en medio de tu tierra como un río Oh hija de Tarsis, ya no -hay- fuerza.
11. Sobre el mar estiró él su mano, sacudió los reinos, contra la -ciudad- mercante, el SEÑOR ha dado mandamiento de destruir sus fortalezas.
12. Y dijo, No te regocijarás -ya- más; Oh tú virgen oprimida, hija de Sidón, álzate, y pasa hasta Quitim; tampoco allí tendrás descanso.
13. Mirad a la tierra de los Caldeos; este pueblo no era, -hasta- que los Asirios lo fundaron para los que moran en el yermo; colocaron sus torres, alzaron sus palacios, -y- él a la ruina la trajo.
14. Aullad, vosotras naves de Tarsis, porque vuestra fuerza yace en escombros.
15. Y sucederá en aquel día que por setenta años de Tiro se olvidarán, de acuerdo a los días de un rey, al terminar -los- setenta años, Tiro de nuevo como una ramera cantará.
16. Toma un arpa, -y- dale la vuelta a la ciudad tú ramera olvidada, haz dulces melodías, muchas canciones canta, para que te puedan recordar.
17. + Y sucederá que al finalizar setenta años, el SEÑOR visitará a Tiro, y ella a su jornal se volverá y fornicación cometerá con todos los reinos del mundo sobre la faz de la tierra.
18. Y su mercadería y su paga para el SEÑOR serán santidad, no será atesorada ni guardada, pues su mercadería será para los que moren delante del SEÑOR, para que coman suficiente, y para ropa que dure.