1. Contemplad a mi siervo, a quien yo sostengo, a mi electo, -en quien- se delita mi alma; mi espíritu he puesto sobre él, a los Gentiles llevará el juicio.
2. No gritará, ni levantará su voz haciéndola oír en la calle.
3. Una caña magullada no va a quebrar, ni al pábilo humeante sofocar, llevará el juicio con verdad.
4. No desfallecerá ni desanimará, hasta haber establecido el juicio en la tierra, y en su ley las islas aguardarán.
5. Esto dice Dios el SEÑOR, el que creó los cielos, y los expandió, el que extiende la tierra y aquello que de esta sale, el que da aliento a la gente en ella, y espíritu a los que en ella andan;
6. Yo el SEÑOR en justicia te he llamado, y tu mano sostendré, te guardaré, y como un convenio del pueblo, como luz de los Gentiles te daré,
7. Para abrir los ojos cegados, sacar a los prisioneros del encierro, -y- del presidio a los que se asientan en la oscuridad.
8. Yo -soy – el SEÑOR, ese -es- mi nombre, y a otro mi gloria no -le- daré, ni mi alabanza a imágenes esculpidas.
9. Mirad que las primeras cosas han llegado y acontecido, y nuevas cosas declaro yo; os las cuento antes de que broten.
10. Cantadle al SEÑOR una nueva canción, su alabanza desde los confines de la tierra, vosotros los que bajáis al mar, y todo lo que hay en él, las islas, con sus habitantes.
11. Que el yermo y sus ciudades -su voz- levanten, las aldeas -donde- Kedar habita, que canten los habitantes de la roca, que desde la cima de las montañas griten,
12. Que al SEÑOR le den la gloria, y su alabanza declaren en las islas.
13. Saldrá El SEÑOR como hombre fuerte, despertará celos como guerrero, gritará, sí, rugirá, contra sus enemigos prevalecerá.
14. Por largo tiempo he guardado silencio, me he refrenado -y- quieto he estado, -ahora- como mujer en parto gritaré, destruiré y de una devoraré.
15. Montañas y colinas haré escombros , y todas sus plantas disecaré; a los ríos los haré islas, y los estanques secaré.
16. Y a los ciegos llevaré por un camino -que- no sabían, los guiaré por senderos -que- no conocían, a la oscuridad la volveré luz delante de ellos, y las cosas torcidas correctas. Estas cosas les haré, y no los abandonaré.
17. + Vueltos atrás serán, en gran manera se avergonzarán los que confían en imágenes esculpidas, que a las imágenes derretidas les dicen, Nuestros dioses -sois-.
18. Oíd, vosotros sordos, y mirad vosotros ciegos, para que podáis ver.
19. ¿Quién -es- ciego, sino mi siervo? ¿O sordo como mi mensajero -al cual- envié? ¿Quién -es tan- ciego como perfecto, y ciego como el siervo del SEÑOR?
20. Ves muchas cosas, pero sin observar, abre él los oídos, pero no oye.
21. El SEÑOR se complace mucho por amor a su justicia, a la ley la engrandecerá, y honorable -la- hará.
22. Pero un pueblo robado y despojado -es- este; todos atrapados en huecos -están-, y en presidios escondidos, son como presas, y nadie libra; como despojos, y nadie dice, Restaurad.
23. ¿Quién entre vosotros va a prestarle oído a esto? ¿-Quién- para el tiempo venidero escuchará y oirá?
24. ¿Quién dio a Jacob a cambio de despojos, y a los ladrones a Israel? ¿No fue el SEÑOR, aquel contra quien hemos pecado? Pues no quisieron andar en sus caminos, ni fueron obedientes a su ley.
25. Por eso la furia de su enojo derramó sobre él, junto con la fuerza de la batalla, y lo incendió a su alrededor, y aún así no conoció, y lo quemó, mas sin embargo él no -lo- meditó.
Isaías 41
1. Guardad silencio ante de mí, Oh islas, y que las gentes renueven fuerzas, que se acerquen, que entonces hablen; acerquémonos -y- reunámonos para juicio.
2. ¿Quién alzó del oriente al -hombre- justo, lo llamó a -estar- en pie, puso las naciones delante de él, y sobre reyes -lo- hizo gobernar? Como polvo para la espada de él -Los- dio, -y- como rastrojo dirigido hasta su arco.
3. Los persiguió -y- con seguridad pasó, -aún- por el camino -por el que- no habían andado sus pies.
4. ¿Quién lo hizo y produjo de llamar a las generaciones desde el comienzo? Yo el SEÑOR, -desde- la primera y con la última, yo -soy- él.
5. Las islas -lo- vieron y temieron; los confines de la tierra tuvieron miedo, se acercaron y vinieron.
6. Cada uno ayudó a su vecino, y le dijo a su hermano, Ánimo.
7. Entonces el carpintero animó al orfebre, -y- el que ablanda con el martillo le dijo al que golpea el yunque, Listo para la soldadura, y lo fijó con clavos, -para que- no pudiera moverse.
8. Pero tú, Israel, -eres- mi siervo, Jacob a quien escogí, la simiente de Abraham mi amigo.
9. -Tú- a quien tomé de los confines de la tierra, te llamé de -entre- sus jefes, y te dije, -Eres- mi siervo; yo te he escogido, y no te deseché.
10. + No temas, porque yo -estoy- contigo, no desmayes, porque yo -soy- tu Dios; yo te fortaleceré, sí, te ayudaré, sí, con la mano derecha de mi justicia te sostendré.
11. He aquí que los que se indignaron contra ti se van a avergonzar y a confundir, -y- se tornarán en nada; los que peleen contigo perecerán.
12. Los buscarás, y no los encontrarás, a los que contendieron contigo; los que te hacen la guerra en nada se tornarán, -y- desaparecerán.
13. Porque yo el SEÑOR tu Dios tu mano derecha sostendré, diciéndote, No temas, te ayudaré.
14. No temas tú gusano Jacob, -y- vosotros los hombres de Israel, yo te ayudaré, dice el SEÑOR, tu redentor, el Santo de Israel.
15. Mira que voy a hacer de ti una nueva y filuda trilladora con dientes; trillarás las montañas, a golpes las empequeñecerás, y a las colinas cual bagazo las volverás.
16. Las aventarás, y el viento se las llevará, el torbellino las esparcirá, y tú en el SEÑOR te regocijarás, -y- te gloriarás en el Santo de Israel.
17. -Cuando- los pobres y necesitados busquen agua, y -no hallen- nada, y- su lengua desfallezca de sed, yo el SEÑOR los oiré, -yo- el Dios de Israel no los desampararé.
18. Abriré ríos en lugares altos, y en medio de los valles fuentes, al yermo lo haré un estanque de agua, y a la tierra seca manantiales de agua.
19. Plantaré el cedro en el yermo, la espina de invierno, el mirto y el árbol de aceite; en el desierto colocaré al higo, al pino y al boje juntos,
20. Para que ellos puedan ver, saber, considerar y entender juntos que la mano del SEÑOR hizo esto, y -que- el Santo de Israel lo creó.
21. Producid vuestra causa, dice el SEÑOR; exponed vuestras fuertes -razones-, dice el Rey de Jacob.
22. Que salgan a la luz-, y nos den a conocer -lo- que va a pasar; que hagan saber los asuntos antiguos, lo que -fue-, para que los podamos considerar, y conocer el fin de ellos, o nos declaren los asuntos por venir.
23. Indicadnos las cosas que de ahora en adelante están por ocurrir, para que podamos saber que -sois- dioses; sí, haced el bien, o haced el mal, para que juntos nos podamos desmayar -al- contemplar.
24. Mirad que vosotros -sois- de nada, y vuestra obra es nada, una abominación -es el que- os escoge.
25. He levantado a -uno- del norte, y vendrá; desde la salida del sol invocará mi nombre, y sobre los príncipes llegará como mortero, y como alfarero que pisa barro.
26. ¿Quién ha declarado desde el comienzo, para que podamos saber? ¿y antes de tiempo, para que podamos decir, Justo -es Él-? Sí, nadie -hay- que indique, sí, nadie que declare, sí, nadie que oiga vuestras palabras.
27. El primero -le dirá- a Sion, Mira, obsérvalos, y a Jerusalén le daré uno que traiga buenas nuevas.
28. Pues observé, y no -hubo- hombre -alguno-; aún entre ellos, y no -hubo- consejero que cuando yo les preguntara, pudiera responder una palabra.
29. Mirad que todos vanidad -son-; sus obras nada -son-, sus imágenes derretidas viento y confusión.
Isaías 40
1. Consolaos, consolaos pueblo mío, dice vuestro Dios.
2. Habladle consoladoramente a Jerusalén, y gritadle que su batalla ha terminado, que su iniquidad perdonada está, porque ha recibido de la mano del SEÑOR el doble a cambio de todos sus pecados.
3. + La voz del que grita en el desierto, Preparad el camino del SEÑOR, haced en el desierto una carretera recta para nuestro Dios.
4. Todo valle será exaltado, toda montaña y colina será humillada, lo torcido será enderezado, y los lugares ásperos aplanados,
5. Y la gloria del SEÑOR será revelada, y toda carne a una -la- verá, porque la boca del SEÑOR -lo- ha hablado.
6. La voz dijo, Grita. Y él dijo, ¿Que voy a gritar? Toda carne -es- hierba, y toda su hermosura como la flor del campo;
7. La hierba se marchita, se esfuma la flor, porque el espíritu del SEÑOR sopla sobre ella; por cierto que la gente hierba -es-.
8. La hierba se marchita, se esfuma la flor, mas la palabra de nuestro Dios permanecerá para siempre.
9. + Oh Sion, que traes buenas nuevas, ve -y- sube a la alta montaña; Oh Jerusalén, que traes buenas nuevas, levanta con fuerza tu voz, levántala, no tengas miedo, dile a las ciudades de Judá, ¡Mirad a vuestro Dios!
10. Mirad, que el Señor DIOS con fuerte -mano- vendrá, y su brazo a favor de él gobernará; mirad que su recompensa con él -está-, y delante de él su obra.
11. Como un pastor alimentará a su rebaño, a los corderos reunirá con su brazo, y en su seno -los- cargará, -y- a las que están con crías con gentileza las guiará.
12 + ¿Quién ha medido las aguas en la cavidad de su mano, mensurado el cielo con su palmo, en una medida comprendido el polvo de la tierra, pesado en básculas las montañas y las colinas en una balanza?
13. ¿Quién ha dirigido el Espíritu del SEÑOR, o -como- consejero suyo le ha enseñado?
14. ¿Con quién hizo él consejo, -quién- lo instruyó y lo guió en la senda del juicio, le enseñó conocimiento, y le indicó el camino del entendimiento?
15. Mirad que las naciones-son- como una gota en un balde, y son contadas como el polvillo de la balanza; mirad que él recoge a las islas como una miniatura.
16. Y el Líbano no -da- a basto para quemar, ni -son- sus bestias suficientes para un holocausto.
17. Como nada -son- todas las naciones delante de él, y como menos que nada, –como- vanidad le son contadas.
18. + ¿Con quién entonces igualaréis a Dios? ¿O con qué apariencia lo compararéis?
19. El obrero suaviza una imagen tallada, sobre ella el orfebre esparce oro, y le arroja cadenas de plata.
20. El que -es- tan pobre que no tiene ofrenda -para dar- escoge un árbol -que- no se pudra, se busca un hábil trabajador que prepare una imagen tallada -que- no la muevan.
21. ¿No habéis sabido? ¿No habéis oído? ¿No se os ha dicho desde el comienzo? ¿No habéis entendido desde los fundamentos de la tierra?
22. Él -es el- que se sienta sobre el círculo de la tierra, y sus habitantes -ante él son- como saltamontes; -él es el- que expande los cielos como una cortina, y los esparce como una tienda para en -ella- morar,
23. -El- que convierte en nada a los príncipes, -y- a los jueces de la tierra vuelve vanidad.
24. Sí, que no los plantarán; sí, que no los sembrarán; sí, que su estirpe en la tierra no enraizará, además él sobre ellos soplará y se marchitarán, y el remolino lejos como a rastrojo se los llevará.
25. ¿A quién entonces me compararéis, o -a quién- seré igual? Dice el Santo.
26. Levantad vuestros ojos a lo alto, y contemplad al que estas -cosas- ha creado, que a la hueste de ellas saca por número, él a todas las llama por -su- nombre por la grandeza de su capacidad, porque -él es- fuerte en poder; ni una desfallece.
27. ¿Por qué dices tú, Oh Jacob, y hablas Oh Israel -diciendo-, Mi camino se escondió del SEÑOR, y mi juicio sobrepasó a mi Dios?
28. + ¿No has sabido? ¿No has oído, -que- el Dios eterno, el SEÑOR, el Creador de los confines de la tierra, no se cansa ni desfallece? -Y- su entendimiento -es- inexplorable.
29. A los desfallecidos da poder, e incrementa fuerza a los incapaces.
30. Las mismas juventudes se cansarán y desfallecerán, y los jóvenes por completo caerán,
31. Pero aquellos que aguardan al SEÑOR renovarán fuerzas, remontarán con alas como las águilas, correrán sin cansarse, y caminarán sin fatigarse.
Isaías 39
1. En aquel tiempo Merodac-baladán, el hijo de Baladán, rey de Babilonia, envió cartas y un presente a Ezequías, porque había oído que había estado enfermo y se había recuperado.
2. Y Ezequías se alegró con ellos, y les mostró la casa con sus objetos preciosos, la plata, el oro, las especies, los valiosos ungüentos, toda la casa de sus armaduras, y todo lo que se hallaba en sus tesoros; no hubo nada de su casa, o de todo su dominio que Ezequías no les -hubiera- mostrado.
3. + Entonces vino Isaías el profeta hasta el rey Ezequías, y le dijo, ¿Qué dijeron estos hombres? ¿Y de dónde vinieron hasta ti? Y Ezequías dijo, han venido de un país lejano hasta mí, de la misma Babilonia.
4. Dijo entonces él, ¿Qué vieron en tu casa? Y Ezequías respondió, Todo lo que -está- en mi casa vieron. No hay nada de mis tesoros que no les haya mostrado.
5. Entonces dijo Isaías a Ezequías, Oye la palabra del SEÑOR de las huestes:
6. Mira que vienen los días en los que todo lo que -está- en tu casa, y -aquello- que tus padres han atesorado hasta el día de hoy, será llevado a Babilonia, -y- nada quedará, dice el SEÑOR.
7. Y a tus hijos que broten de ti, los que engendres, lejos los llevarán, y serán eunucos en el palacio del rey de Babilonia.
8. Entonces le dijo Ezequías a Isaías, Buena -es- la palabra del SEÑOR que has hablado. Dijo además, Porque habrá paz y verdad en mis días.
Isaías 38
1. En aquellos días Ezequías se enfermó a punto de morir, e Isaías el profeta, el hijo de Amós vino a él, y le dijo, Esto dice el SEÑOR, pon tu casa en orden, pues vas a morir, y no vivirás.
2. Entonces Ezequías volvió su rostro hacia el muro, y le oró al SEÑOR,
3. Y dijo, Recuerda ahora, Oh SEÑOR, te imploro, cómo he andado delante de ti en verdad y con un corazón completo, y he hecho -lo- bueno a tu vista. Y Ezequías lloraba adolorido.
4. + Entonces vino la palabra del SEÑOR a Isaías, diciendo,
5. Ve, y dile a Ezequías, Esto dice el SEÑOR, el Dios de David tu padre, He oído tu oración, he visto tus lágrimas, mira que añadiré quince años a tus días.
6. Y te libraré a ti y a esta ciudad de la mano del rey de Asiria; y defenderé esta ciudad.
7. Y esta -será- una señal para ti del SEÑOR, que el hará esto que ha hablado,
8. Mira que traeré de nuevo la sombra de los grados que ha bajado en el reloj solar de Acaz, diez grados hacia atrás. Entonces el sol se devolvió diez grados, por los grados -que- había bajado.
9. + El escrito de Ezequías rey de Judá, cuando hubo enfermado, y se recuperó de su enfermedad:
10. Dije en la acortada de mis días, A los portones del sepulcro iré, del residuo de mis años me deprivan.
11. Dije, No veré al SEÑOR , -sí- al SEÑOR, en la tierra de los vivos, no contemplaré más al hombre con los habitantes del mundo.
12. Mi edad se apartó y como tienda de pastor de mí se retira, se me ha acortado como a un tejedor mi vida, él me truncará con una debilitadora enfermedad, del día a la noche terminarás conmigo.
13. Hasta la mañana hice cuentas, -que- como un león, así él quebrará todos mis huesos; del día a la noche terminarás conmigo.
14. Parloteé como cigüeña -o- golondrina, me lamenté como paloma, mis ojos desfallecen -de mirar- hacia arriba: Oh SEÑOR, estoy oprimido, soporta por mí.
15. ¿Qué diré? Él me ha hablado, como también él mismo -lo- ha hecho, Con suavidad andaré todos mis años en la amargura de mi alma.
16. Oh SEÑOR, por estas -cosas- viven -los hombres, y en todas estas -cosas está- la vida de mi espíritu: así que me recuperarás, y me harás vivir.
17. Mira que en lugar de paz tuve gran amargura, pero tú por amor a mi alma del pozo de la corrupción -la libraste-, ya que todos mis pecados detrás de tu espalda los echaste.
18. Pues el sepulcro no te puede alabar, -ni- la muerte te puede celebrar; los que bajan al pozo en tu verdad no pueden esperar.
19. El que vive, el que vive te alabará, como -lo hago- el día de hoy, el padre a los hijos les hará conocer tu verdad.
20. El SEÑOR -se alistó- a salvarme, por tanto todos los días de nuestra vida mis canciones cantaremos con instrumentos de diez cuerdas en la casa de SEÑOR.
21. Pues Isaías había dicho, Que tomen una masa de higos, y -la- coloquen como plasta sobre el forúnculo y se recuperará.
22. Ezequías también había dicho, ¿Cuál -es- la señal de que a la casa del SEÑOR voy a subir?
Isaías 37
1. Y vino a suceder que cuando el rey Ezequías -lo- oyó, se rasgó sus ropas, se cubrió con cilicio, -y- en la casa del SEÑOR entró.
2. Y envió a Eliaquím, que -estaba- a cargo de la casa, a Sebna el escriba y a los sacerdotes mayores cubiertos con cilicio a Isaías el profeta, el hijo de Amós.
3. Y le dijeron, Esto dice Ezequías, El día de hoy -es- un dia de apuros, de reprensiones y de blasfemias, pues los hijos han llegado al nacimiento, y no -hay- fuerza para dar a luz.
4. Pueda ser que el SEÑOR tu Dios oiga las palabras de Rabsacés a quien el rey de Asiria, su maestro envió para reprochar al Dios vivo, y repruebe las palabras que el SEÑOR tu Dios ha oído; por tanto levanta -tu- oración por el remanente que quedó.
5. De esta manera los siervos del rey Ezequías llegaron a Isaías.
6. + E Isaías les dijo, Así le diréis a vuestro maestro, Esto dice el SEÑOR, no tengas miedo de las palabras que has escuchado, con las que los siervos del rey de Asiria han blasfemado -contra- mí.
7. He aquí que le voy a enviar un fuerte soplido, y oirá un rumor, y a su propia tierra volverá; y haré que en su propia tierra caiga a espada.
8. + Rabsacés entonces volvió, y encontró al rey de Asiria guerreando contra Libna, pues había oído que había partido de Laquis.
9. Y oyó decir de Tirhaca rey de Etiopía: Ha venido a hacer guerra contigo. Y al oírlo, envió mensajeros a Ezequías diciendo,
10. Así hablaréis a Ezequías rey de Judá, diciendo, Que tu Dios en quien confías no te engañe, diciendo, Jerusalén no será entregada en las manos del rey de Asiria.
11. Mira que has oído lo que los reyes de Asiria le han hecho a todas las tierras destruyéndolas por completo ¿Y vas a ser tú librado?
12. ¿-Acaso- los dioses de las naciones libraron a los que mis padres destruyeron, como Gozán, Harán, Resef, y los hijos de Edén que -estaban- en Telasar?
13. ¿Dónde -está- el rey de Hamat, el rey de Arfad, el rey de la ciudad de Sefarvaim, Hena e Iva?
14. + Y Ezequías recibió la carta de mano de los mensajeros, la leyó, y subió hasta la casa del SEÑOR, y la extendió delante del SEÑOR.
15. Y Ezequías oró al SEÑOR, diciendo,
16. Oh SEÑOR de las huestes, Dios de Israel, que moras -entre- los querubines, tú -eres- el Dios, -sí- sólo tú, de todos los reinos de la tierra; tú hiciste el cielo y la tierra.
17. Inclina tu oído, Oh SEÑOR, y oye; abre tus ojos, Oh SEÑOR, mira y oye todas las palabras que Senaquerib ha enviado para reprochar al Dios vivo.
18. Es verdad, SEÑOR, -que- los reyes de Asiria han puesto en escombros a todas las naciones, con sus países.
19. Y han lanzado sus dioses al fuego, porque no -eran- dioses, sino la obra de manos de hombre, -en- madera y piedra; por eso los destruyeron.
20. Ahora pues por tanto, Oh SEÑOR Dios nuestro, sálvanos de su mano, -para- que todos los reinos de la tierra puedan conocer que tú -eres- el SEÑOR, -y- tú sólo.
21. + Entonces Isaías el hijo de Amós envió hasta donde Ezequías, diciendo, Esto dice el SEÑOR Dios de Israel, Mientras me orabas en contra de Senaquerib el rey de Asiria,
22. Esta -es- la palabra que el SEÑOR ha hablado acerca de él: La virgen, la hija de Sion, te ha despreciado, -y- se -ha- reído de ti hasta la burla; la hija de Jerusalén con la cabeza te ha negado.
23. ¿a quién has reprochado y -contra quién has- blasfemado? Y contra quién has exaltado -tu- voz, y a lo alto levantado tus ojos? Contra el -mismo- Santo de Israel.
24. Con tus siervos has reprochado al Señor, y has dicho, Con la multitud de mis carruajes he subido a la cima de las montañas, a los lados del Líbano, y talaré sus altos cedros, entraré a la cima de su frontera, -y- al bosque de su Carmelo.
25. He cavado, y bebido agua, y con la planta de mis pies he secado todos los ríos de los lugares asediados.
26. ¿No has oído desde hace tiempos, -que- yo lo hice, -y- desde tiempos antiguos que yo lo formé? ahora lo he hecho pasar, que debías poner en escombros -y en- montones de ruinas a las ciudades defendidas.
27. Por tanto sus habitantes con poco poder, se desmayaron y se confundieron; fueron -como- el pasto del campo, y -como- la verde hierba, -como- la hierba de los techos, -como el grano- arruinado antes de madurar.
28. Pero yo conozco tu habitación, tu salida, tu entrada, y tu rabia para conmigo.
29. Como tu tumulto y tu rabia para conmigo han llegado a mis oídos, por ello pondré mi gancho en tu nariz, mis bridas en tus labios, y por el camino por el que viniste te devolveré.
30. Y esta -será- una señal para ti, -Este- año comeréis lo que crece de sí mismo; el segundo año lo que brota de él mismo, y el tercer año sembraréis, cosecharéis, plantaréis viñedos, y comeréis de su fruto.
31. Y el remanente escapado de la casa de Judá de nuevo echará raíz hacia abajo, y hacia arriba llevará fruto;
32. Porque de Jerusalén saldrá un remanente, y aquellos que escapen del monte de Sion; el celo del SEÑOR de las huestes lo hará.
33. Por tanto esto dice el SEÑOR acerca del rey de Asiria, No entrará en esta ciudad, ni disparará allí flecha -alguna-; no vendrá ante esta con escudos, ni sobre esta echará terraplén.
34. Por el camino que vino, por el mismo volverá, y en esta ciudad no entrará, dice el SEÑOR.
35. Porque yo defenderé esta ciudad para salvarla por causa mía y por causa de mi siervo David.
36. Entonces el ángel del SEÑOR salió, e hirió a ciento ochenta y cinco mil del campamento de los Asirios, y cuando se levantaron temprano en la mañana, mirad que todos -eran- cuerpos muertos.
37. + Entonces Senaquerib el rey de Asiria partió, fue y retornó, y moró en Nínive.
38. Y vino a suceder que, mientras se encontraba adorando en la casa de su dios Nisroc, Adramelec y Sareser sus hijos lo hirieron a espada, y escaparon a la tierra de Armenia, y su hijo Esarhadón reinó en su lugar.
Isaías 36
1. Ahora pues, en el decimo cuarto año del rey Ezequías, sucedió -que- Senaquerib, el rey de Asiria vino y subió contra todas las ciudades defendidas de Judá, y las tomó.
2. Y el rey de Asiria envió a Rabsacés de Laquis a Jerusalén a -donde- el rey Ezequías con un gran ejército. Y permaneció al lado del conducto del estanque superior en la carretera del campo del lavador.
3. Vino entonces hasta él Eliaquím, hijo de Hilcías, encargado de la casa, Sebna el escriba, y Joás, hijo de Asaf, el registrador.
4. + Y Rabsacés les dijo, Decidle ahora a Ezequías, Así dice el gran rey, el rey de
Asiria, ¿Cuál -es- la confianza en la que te apoyas?
5. Yo digo, -aunque digas- (-que- sólo -son- vanas palabras) -Que yo tengo- consejo y fuerza para la guerra, ahora pues, ¿En quién confías, para rebelarte en mi contra?
6. He aquí que tú confías en el cayado de esta caña quebrada, de Egipto, en el que si un hombre se apoya, en su mano entrará, y la perforará; así -es- el Faraón rey de Egipto para todos los que en él confían.
7. Pero si me dices, Confiamos en el SEÑOR nuestro Dios, ¿No -es- él, cuyos lugares altos -de adoración- y cuyos altares Ezequías ha quitado, y dicho a Judá y a Jerusalén, ¿Delante de este altar adoraréis?
8. Ahora pues por tanto, comprométete, te ruego, con mi maestro el rey de Asiria, y dos mil caballos te daré, si eres capaz de tu parte de poner en ellos jinetes.
9. ¿Cómo entonces voltearás el rostro de un capitán de los menores de los criados de mi maestro, para poner tu confianza en Egipto en busca de carruajes y jinetes?
10. ¿Y -acaso- sin el SEÑOR he subido hasta acá contra esta tierra para destruirla? El SEÑOR me dijo, Ve y sube contra esta tierra y destrúyela.
11. + Entonces dijeron Eliaquín, Sebna y Joás a Rabsacés, Háblales, te ruego a tus siervos en el idioma Sirio, porque -lo- entendemos, y no nos hables en el idioma de los Judíos, a oídos de la gente que -está- en el muro.
12. + Pero Rabsacés dijo, ¿-Acaso- me envió mi maestro a ti y a tu maestro para hablar estas palabras? ¿No -me envió- a los hombres que se sientan en el muro, para que con vosotros coman su propio estiércol, y beban su propio orín?
13. Entonces Rabsacés se paró, gritando a toda voz en el idioma de los Judíos, -y- diciendo, Oíd vosotros las palabras del gran rey, el rey de Asiria.
14. Esto dice el rey, Que Ezequías no os engañe, porque no será capaz de libraros.
15. Ni dejéis que Ezequías os haga confiar en el SEÑOR, diciendo, El SEÑOR con seguridad nos librará, -pues- ésta ciudad no será entregada en las manos del rey de Asiria.
16. No escuchéis a Ezequías, porque así dice el rey de Asiria, Haced -un acuerdo- conmigo -a cambio de- un presente, y salid a mí, -para que- comáis cada uno de su viña, y cada uno de su higuera, y bebáis cada uno de las aguas de su propia cisterna;
17. Hasta que yo venga y os lleve lejos a una tierra como la vuestra, tierra de grano y vino, tierra de pan y viñedos.
18. -Cuidado- no sea que Ezequías os persuada, diciendo, El SEÑOR nos librará. ¿-Acaso- alguno de los dioses de las naciones ha librado a su tierra de las manos del rey de Asiria?
19. ¿Dónde -están- los dioses de Hamat y Arfad? ¿Dónde -están- los dioses de Sefarvaím? ¿Libraron a Samaria de mi mano?
20. ¿Quiénes -hay- entre todos los dioses de estas tierras, que haya librado a su tierra de mis manos, -para- que el SEÑOR deba librar de mi mano a Jerusalén?
21. Pero ellos guardaron silencio, y no le respondieron palabra alguna, porque el mandamiento del rey era, No le respondáis.
22. + Entonces vino Eliaquim, el hijo de Hilcías, que -estaba- a cargo de la casa, Sebna el escriba, y Joás el hijo de Asaf el registrador, a Ezequías con -sus- ropas rasgadas, y las palabras de Rabsacés le contaron.
Isaías 35
1. El yermo y el lugar solitario se alegrarán por ellos, y el desierto se regocijará, y florecerá como la rosa.
2. Florecerá abundantemente, y hasta se regocijará con gozosos cantos, se le dará la gloria del Líbano, la excelencia del Carmelo y la de Sarón; verán la gloria del SEÑOR, -y- la excelencia de nuestro Dios.
3. + Fortaleced las manos débiles, y las rodillas endebles reafirmad.
4. Decidle a los -que son- de corazón temeroso, Sed fuertes, no temáis; mirad que vuestro Dios -con- venganza vendrá, -el mismo- Dios -con- pago; él vendrá y os salvará.
5. Entonces los ojos del ciego se abrirán, y los oídos del sordo se destaparán.
6. El cojo entonces como un ciervo saltará, y la lengua del mudo cantará, porque en el yermo aguas prorrumpirán y arroyos en el desierto -manarán-.
7. Y el suelo parchado se convertirá en estanque, en manantiales de agua la tierra sedienta, en habitación de dragones, donde todos -ellos- se tiendan, hierba con cañas y juncos -habrá-.
8. Y allí habrá una carretera, y un camino, y será llamado El camino de la santidad; los inmundos no pasarán por él, sino que -será- para aquellos hombres caminantes, -que- aunque tontos, no errarán -en él-.
9. No habrá allí león -alguno-, ni bestia voraz por él subirá, allí no se hallará; sino que los redimidos -en él- andarán.
10. Y los rescatados del SEÑOR volverán y llegarán a Sion con canciones -y – gozo eterno sobre sus cabezas, obtendrán gozo y alegría, y la pena y el suspiro huirán.
Isaías 34
1. Acercaos, vosotras naciones para oír, y vosotras gentes escuchad: que la tierra oiga, y todos los que en ella están, el mundo, y todas las cosas que salen de él.
2. Porque la indignación del SEÑOR sobre todas las naciones -está-, y -su- furia sobre todos sus ejércitos, a quienes por completo destruyó, a la matanza los entregó.
3. Sus muertos también serán expulsados, de sus cadáveres saldrá hedor, y las montañas con su sangre se derretirán.
4. Y toda la hueste del cielo se disolverá, y como un rollo -de pergamino- los cielos se enrollarán, y toda la hueste de ellos caerá, como cae la hoja de la vid, y como caen -los higos- de la higuera.
5. Porque mi espada en el cielo se bañará; he aquí que vendrá -y- bajará para juicio sobre Idumea, y el pueblo de mi maldición.
6. La espada del SEÑOR se llena de sangre, con gordura se engrosa, -y- con la sangre de corderos y cabras, con la grasa de los riñones de los carneros, porque el SEÑOR tiene un sacrificio en Bosra, y en la tierra de Idumea una gran matanza.
7. Y los unicornios caerán con ellos, y los bueyes con los toros; su tierra de sangre se empapará, y su polvo con gorduras se engrosará.
8. Pues -es- el día de la venganza del SEÑOR, -y- el año de las recompensas por la controversia de Sion.
9. Y sus arroyos brea se tornarán, y su polvo, azufre; su tierra en brea ardiente se convertirá.
10. Ni de día ni de noche se aplacará; su humo para siempre ascenderá, de generación en generación -como- desperdicios yacerá, y nunca más alguien por ella pasará.
11. + Pero el cormorán y el avetoro la poseerán; el búho y el cuervo en ella habitarán; y sobre ella extenderá las piedras del vacío y el cordel de la confusión.
12. A sus nobles al reino llamarán, aunque nadie allí -estará-, y todos los príncipes de ella nada serán.
13. Y espinos en los palacios de ella saldrán, ortigas y zarzas en sus fortalezas, y una habitación de dragones, -y- un campo para búhos será.
14. Las bestias salvajes del desierto con las bestias salvajes de la isla también se encontrarán, y el sátiro a su compañero le clamará; el búho chillón también allí descansará, y hallará un lugar de reposo para él.
15. Allí el gran búho su nido hará, pondrá -sus huevos-, e incubará y reunirá -polluelos- bajo su sombra; allí también los buitres cada uno con su pareja se reunirán.
16. + Buscad vosotros en el libro del SEÑOR, y leed: ninguno de estos faltará, a ninguno su pareja falta le hará, porque mi boca lo ha mandado, y su espíritu, este los ha reunido.
17. Y él ha echado la suerte por ellos, y su mano por cordel se la ha dividido; para siempre la poseerán, de generación en generación allí morarán.
Isaías 33
1. ¡Ay de ti que despojas sin -haber sido- despojado, y que negocias fraudulentamente con quienes no te han estafado! Cuando ceses de despojar, serás despojado, -y- cuando dejes de mercadear con estafas, serás estafado.
2. Oh SEÑOR, sé clemente con nosotros, -que- te hemos aguardado, sé cada mañana el brazo de ellos, nuestra salvación también en tiempo de apuros.
3. Ante el ruido del tumulto la gente huyó, tan pronto te alzaste. las naciones se esparcieron.
4. Y vuestros despojos se reunirán-como se reúnen las orugas, -como- las langostas corren de aquí para allá, -así- hacia ellos él correrá.
5. Exaltado es El SEÑOR, porque mora en las alturas; ha llenado a Sion de juicio y justicia.
6. La sabiduría y el conocimiento serán la fuerza de salvación -y- la estabilidad de tus tiempos; el temor del SEÑOR -es- su tesoro.
7. Mirad que sus valientes gritarán en las afueras, -y- los embajadores de paz amargamente llorarán .
8. Las carreteras yacen en escombros, cesa el caminante, ha quebrado el convenio, despreciado las ciudades, el hombre no le importa.
9. La tierra languidece -y- se lamenta, Líbano se avergüenza y es talado, Sarón es como un yermo, y Basán y Carmelo sacuden -sus frutos-.
10. Ahora -pues- me levantaré, dice el SEÑOR, ahora exaltado seré, ahora -mismo- me alzaré.
11. Concebiréis tamo, rastrojo daréis a luz, vuestro aliento cual fuego os devorará.
12. Y el pueblo será -como- las quemas de la cal, -como- espinas cortadas se quemarán en el fuego.
13. + Oíd lo que he hecho, vosotros -los que estáis- lejos, -y- reconoced mi poder los -que estáis- cerca.
14. Los pecadores en Sion tienen miedo, el temor ha sorprendido a los hipócritas. ¿Quién entre nosotros morará con el devorador fuego? ¿Quién entre nosotros morará con -las- quemas eternas?
15. El que camina con justicia, y habla con rectitud, el que desprecia la ganancia de las opresiones, el que sacude sus manos evitando sostener sobornos, el que tapa sus oídos para no oír de sangre, y cierra sus ojos para no ver el mal;
16. Él morará en lo alto, su lugar de defensa -serán- las fortificaciones de las rocas; se le dará pan, sus aguas seguras -serán-.
17. Tus ojos mirarán al rey en su hermosura, contemplarán la tierra que está muy lejos.
18. Tu corazón -con- terror meditará: ¿Dónde -está- el escriba? ¿dónde el contador? ¿el que contaba las torres dónde -está-?
19. No verás un pueblo fiero, un pueblo con un habla más profunda de la que puedas percibir, con una lengua tartamuda -que- no -puedas- entender.
20. Mira a Sion, la ciudad de nuestras solemnidades, tus ojos verán a Jerusalén, una habitación tranquila, un tabernáculo -que- no será derribado, ni una de sus estacas alguna vez será removida, tampoco ninguna de sus cuerdas será rota.
21. Sino que allí el glorioso SEÑOR -será- para nosotros un lugar de anchos arroyos -y- ríos, en donde no andará galera -alguna- con remos, ni galantes naves pasarán por allí.
22. Porque el SEÑOR nuestro juez -es-, el SEÑOR -es- nuestro legislador, el SEÑOR nuestro rey -es-, él nos salvará.
23. Tus aparejos se soltaron, no pudieron fortalecer bien su mástil, no pudieron extender la vela; se divide entonces el botín de un gran despojo, los cojos el botín toman.
24. Y el habitante no dirá, Estoy enfermo, a la gente que more allí -su- iniquidad -se le- perdonará..
