1. Y oí una gran voz salir del templo diciendo a los siete ángeles, Marchaos, y derramad los frascos de la ira de Dios sobre la tierra.
2. Y el primero salió, y derramó su frasco sobre la tierra, y cayó una llaga fétida y dolorosa sobre los hombres que tenían la marca de la bestia, y -sobre- los que adoraban su imagen.
3. Y el segundo ángel derramó su frasco sobre el mar, y este vino a ser como la sangre de un muerto, toda alma viva murió en el mar.
4. Y el tercer ángel derramó su frasco sobre los ríos y fuentes de aguas, y se volvieron sangre.
5. Y oí al ángel de las aguas decir, Eres justo, Oh Señor, quien eres, fuiste, y serás, por haber juzgado así.
6. Ya que ellos han derramado la sangre de los santos y -de los- profetas, y tú les has dado ssangre a beber, pues se lo merecen.
7. Y oí a otro decir desde el altar, Que así sea, Señor Dios Todopoderoso, ciertos y justos -son- tus juicios.
8. Y el cuarto ángel derramó su frasco sobre el sol, y le fue dado poder para abrasar a los hombres con fuego.
9. Y los hombres fueron abrasados con un gran calor, y blasfemaban el nombre de Dios, el cual tiene poder sobre esas plagas, y no se arrepintían para darle gloria.
10. Y el quinto ángel derramó su frasco sobre el asiento de la bestia, y su reino se llenó de oscuridad, y mordían sus lenguas del dolor,
11. Y blasfemaban al Dios del cielo por sus dolores y sus llagas, y no se arrepentían de sus obras.
12. Y el sexto ángel derramó su frasco sobre el gran río Éufrates, y el agua de este se secó, para poderse preparar el camino a los reyes del oriente.
13. Y vi a tres espíritus immundos como ranas -salir- de la boca del dragón, de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta.
14. Pues son los espíritus de -los- diablos, obrando milagros, -que- van hasta los reyes de la tierra y del mundo entero, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso.
15. Mirad que vengo como un ladrón. Bendito el que vigile, y guarde sus vestiduras, no sea que ande desnudo, y vean su vergüenza.
16. Y los reunió -y- los juntó en un lugar llamado en Hebreo Armagedón.
17. Y el séptimo ángel derramó su frasco en el aire, y salió una gran voz del templo del cielo, desde el trono, diciendo, Se acabó.
18. Y hubo voces, truenos y relámpagos, y ocurrió un gran terremoto, tal cual no había desde que los hombres estaban en la tierra, un terremoto muy fuerte -y- muy grande.
19. Y la gran ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron, y la Gran Babilonia vino a la remembranza delante de Dios, para darle la copa del vino de la ferocidad de su ira.
20. Y toda isla huyó, y ninguna montaña se encontró.
21. Y un granizo gigante del cielo sobre los hombres cayó, -cada piedra- del peso de un talento, y los hombres blasfemaban a Dios por la plaga del granizo, porque la plaga de este era exageradamente grande.
Apocalipsis 15
1. Y vi otra señal grande y maravillosa en el cielo, a siete ángeles teniendo las últimas siete plagas, pues en ellas se completa la ira de Dios.
2. Y vi como si fuera un mar de vidrio mezclado con fuego, y a los que habían obtenido la victoria sobre la bestia, y sobre su imagen, sobre su marca, -y- sobre el número de su nombre, parados en el mar de vidrio, teniendo las arpas de Dios.
3. Y cantan la canción de Moisés el siervo de Dios, y la canción del Cordero, diciendo, Grande y maravillosas -son- tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y ciertos -son- tus caminos, -Oh- tú Rey de los santos.
4. ¿Quién no te va a temer, Oh Señor, y a glorificar tu nombre? Pues -tú- sólo eres santo; ya que todas las naciones vendrán y adorarán delante de ti, porque tus juicios -se- han hecho manifiestos.
5. Y después de eso miré, y, he aquí, el templo del tabernáculo del testimonio en el cielo estaba abierto,
6. Y los siete ángeles salieron del templo, teniendo las siete plagas, vestidos de lino blanco y puro, y sus pechos ceñidos con cintos de oro.
7. Y una de las cuatro bestias -le- dió a los siete ángeles siete frascos de oro llenos de la ira de Dios, quien vive para siempre jamás.
8. Y el templo se llenó del humo de la gloria de Dios, y de su poder, y ningún hombre fue capaz de entrar en el templo, -sino- hasta que las siete plagas de los siete ángeles se cumplieran.
Apocalipsis 14
1. Y miré, y, he aquí un Cordero parado en el monte de Sión, y con él ciento cuarenta -y- cuatro mil, teniendo el nombre del Padre -del Cordero- escrito en sus frentes.
2. Y oí un sonido desde el cielo, como la voz de muchas aguas, y como la voz de un gran trueno, y oí el sonido de arpistas tocando sus arpas,
3. Y cantaban como si fuera una nueva canción delante del trono, y delante de las cuatro bestias, y -de- los -hermanos- mayores, y ningún hombre podía aprender aquella canción sino los ciento cuarenta -y- cuatro mil, que fueron redimidos de la tierra.
4. Estos son aquellos que no se deshonraron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero donde sea que vaya. Estos fueron redimidos de entre los hombres, -siendo- los primeros frutos para Dios y para el Cordero.
5. Y en sus bocas no se halló engaño, porque están sin falta delante del trono de Dios.
6. Y vi otro ángel volar en medio del cielo, teniendo el evangelio eterno para predicar-lo- a los que moran en la tierra, y a toda nación, familia, lengua y pueblo.
7. Diciendo a viva voz, Temed a Dios, y dadle la gloria, porque la hora de su juicio ha llegado, y adorad al que hizo el cielo, la tierra, el mar, y las fuentes de las aguas.
8. Y -le- siguió otro ángel, diciendo, Ha caído Babilonia, ha caído, aquella gran ciudad, porque hizo beber a todas las naciones del vino de la ira de su fornicación.
9. Y el tercer ángel los seguió, diciendo a viva voz, Si algún hombre adora a la bestia y a su imagen, y recibe -su- marca en la frente, o en la mano,
10. Este mismo beberá del vino de la ira de Dios, el cual sin mezcla se ha derramado en la copa de su indignación, y será atormentado con fuego y azufre en la presencia de los santos ángeles, y en la presencia del Cordero,
11. Y el humo de su tormento asciende para siempre jamás, y no tienen reposo -ni de- día ni de noche, quienes adoren a la bestia y a su imagen, y quienquiera que reciba la marca de su nombre.
12. Aquí está la paciencia de los santos, aquí -están- los que guardan los mandamientos de Dios, y la fe de Jesús.
13. Y oí del cielo una voz diciéndome, Escribe, Benditos aquellos muertos que de aqui en adelante mueran en el Señor, Sí, dice el Espíritu, para que puedan reposar de sus labores, y sus obras les sigan.
14. Y miré, y he aquí una nube blanca, y sobre la nube -uno- sentado parecido al Hijo del hombre, teniendo en su cabeza una corona de oro, y en su mano una hoz afilada.
15. Y otro ángel salió del templo, gritando a viva voz al que se sentaba en la nube, Mete tu hoz y siega, porque te ha llegado el tiempo de segar, ya que la cosecha de la tierra está madura.
16. Y el que se sentaba en la nube metió su hoz en la tierra, y la tierra fue segada.
17. Y otro ángel salió del templo el cual está en el cielo, teniendo también una hoz afilada.
18. Y otro ángel salió del altar, el cual tenía poder sobre el fuego, y gritó a viva voz al que tenía la hoz afilada, diciéndo-le-, Mete tu hoz afilada, y reúne los racimos de la vid de la tierra, porque sus uvas están totalmente maduras.
19. Y el ángel metió su hoz en la tierra, reunió la vid de la tierra, y -la- lanzó al gran lagar de la ira de Dios.
20. Y el lagar fue pisado fuera de la ciudad, y sangre salió del lagar, aún hasta los frenos de los caballos, en un radio de mil seicientos estadios.
Apocalipsis 13
1. Y me paré en la arena del mar, y vi a una bestia levantarse del mar, teniendo siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cuernos diez coronas, y en sus cabezas el nombre de blasfemia.
2. Y la bestia la cual vi era como un leopardo, sus pies eran como de oso, y su boca como la boca de un león; y el dragón le dio su poder, y su asiento, y gran autoridad.
3. Y vi una de sus cabezas como si fuera herida para muerte, y su herida mortal fue sanada, y todo el mundo se maravilló en pos de la bestia.
4. Y adoraban al dragón el cual dio poder a la bestia, y adoraban a la bestia, diciendo, ¿Quién -es- como la bestia? ¿quién es capaz de hacer guerra contra él?
5. Y le fue dada una boca que hablaba grandes cosas y blasfemias, y le fue dado poder para continuar cuarenta -y- dos meses.
6. Y abría su boca en blasfemia contra Dios, para blasfemar en contra de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo.
7. Y le fue dado hacer guerra contra los santos, y vencerlos, y le fue dado poder sobre todas las familias, lenguas y naciones.
8. Y todos los que moren en la tierra lo adorarán, -aquellos- cuyos nombres no estén inscritos en el libro de la vida del Cordero, muerto desde la fundación del mundo.
9. Si algún hombre presta oído, que oiga.
10. El que conduzca a cautividad, a cautividad entrará, el que mate a espada a espada muerto será. Aquí está la paciencia y la fe de los santos.
11. Y observé otra bestia salir de la tierra, y tenía dos cuernos como un cordero, y hablaba como un dragón.
12. Y ejerce todo el poder de la primera bestia delante de él, y hace que la tierra y aquellos que moren en ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada.
13. Y hace grandes maravillas, tanto que hace bajar fuego del cielo a la tierra a la vista de los hombres,
14. Y engaña a los que moran en la tierra por esos milagros que tiene poder de hacer a la vista de la bestia, diciéndole a los que moran en la tierra, que le hagan una imagen a la bestia, la cual tuvo la herida de espada y vivió.
15. Y él tenía poder para dar vida a la imagen de la bestia, para que la imagen de la bestia tanto hablara, como hiciera que cuantos no quisieran adorar la imagen de la bestia fueran muertos.
16. Y él hace que todos, tanto pequeños como grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, reciban una marca en su mano derecha, o en sus frentes,
17. Y que ningún hombre pudiera comprar o vender, salvo el que tuviera la marca, o el nombre de la bestia, o el número de su nombre.
18. Aquí hay sabiduría. Que el que tenga entendimiento cuente el número de la bestia, porque es el número de un hombre, y su número -es- Seiscientos sesenta -y- seis.
Apocalipsis 12
1. Y apareció una gran maravilla en el cielo, una mujer vestida con el sol, y la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas,
2. Y estando preñada gritaba, laborando en parto, y adolorida por el alumbramiento.
3. Y apareció otra maravilla en el cielo, y he aqui un gran dragón rojo, teniendo siete cabezas y diez cuernos, y siete coronas sobre sus cabezas.
4. Y su cola atrajo la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó a la tierra, y el dragón se paró delante de la mujer la cual estaba pronta a alumbrar, para devorar su niño tan pronto naciera.
5. Y ella dió a luz a un niño varón, quien iba a regir a todas las naciones con una vara de hierro, y su hijo fué arrebatado para Dios y -para- su trono.
6. Y la mujer huyó hasta el yermo, donde tiene un lugar preparado por Dios, para que allí la alimenten por mil doscientos sesenta días.
7. Y hubo guerra en el cielo: Miguel y sus ángeles peleaban contra el dragón, y el dragón peleaba y sus ángeles,
8. Y no predominaron, ni su lugar se halló ya más en el cielo.
9. Y el gran dragón fue expulsado, aquella vieja serpiente, llamada el Diablo, y Satanás, el cual engaña al mundo entero, fue expulsado a la tierra, y sus ángeles fueron expulsados con él.
10. Y oí una voz fuerte en el cielo decir, Ha venido ya la salvación, la fuerza, el reino de nuestro Dios, y el poder de su Cristo, porque el acusador de nuestros hermanos está derribado, el cual día y noche ante Dios los acusaba.
11. Y ellos lo vencieron por la sangre del Cordero, y por la palabra de su testimonio, y no amaron sus vidas hasta la -misma- muerte.
12. Por tanto regocijaos, cielos, y vosotros los que morais en ellos. ¡Ay de los habitantes de la tierra y del mar! Pues el diablo ha bajado a vosotros, con una gran ira, porque sabe que sólo tiene poco tiempo.
13. Y cuando el dragón vio que era arrojado a la tierra, persiguió a la mujer la cual dio a luz al -niño- varón.
14. Y dos alas de una gran águila le fueron dadas a la mujer, para que pudiera volar desde la faz de la serpiente hasta el yermo, a su lugar, donde es nutrida por un tiempo, tiempos, y medio tiempo.
15. Y la serpiente expulsó de su boca como una inundación de aguas tras la mujer, para poder causar que ella fuera arrastrada por la inundación.
16. Y la tierra auxilió a la mujer, y la tierra abrió su boca y se tragó la inundación la cual el dragón -había- expulsado de su boca.
17. Y el dragón se airó con la mujer, y se fue a hacer guerra contra el remanente de la simiente de ella, el cual guarda los mandamientos de Dios, y tiene el testimonio de Jesucristo.
Apocalipsis 11
1. Y me fue dada una caña como una vara, y el ángel se paró, diciendo, Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que en él adoran.
2. Pero deja al patio que está fuera del templo, y no lo midas, porque es dado a los Gentiles, y pisotearán la santa ciudad cuarenta -y- dos meses.
3. Y daré -poder- a mis dos testigos, y profetizarán mil doscientos sesenta días vestidos de cilicio.
4. Estos son los dos árboles de olivo, y los dos candelabros que están de pie delante del Dios de la tierra.
5. Y si algún hombre desea hacerles daño, fuego procede de sus bocas, y devora a sus enemigos, y si algún hombre desea hacerles daño, de esta misma manera debe ser muerto.
6. Estos tienen poder de cerrar el cielo, para que no llueva en los días de su profecía, y tienen poder sobre las aguas para volverlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, tantas veces como quieran.
7. Y cuando hayan finalizado su testimonio, la bestia que asciende del abismo sin fondo hará guerra contra ellos, los vencerá, y los matará.
8. Y sus cuerpos muertos -yacerán- en la calle de la gran ciudad, la cual espiritualmente es llamada Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado.
9. Y los de las gentes, familias, lenguas y naciones verán sus cuerpos muertos -por- tres días y medio, y no dejarán que sus cuerpos muertos sean puestos en sepulcros.
10. Y los que moran en la tierra, por ellos se regocijarán, y celebrarán, y se enviarán regalos los unos a los otros, porque estos dos profetas atormentaban a los que moraban en la tierra.
11. Y después de tres días y medio el Espíritu de vida de Dios entró en ellos, y ellos se pusieron de pie, y gran temor cayó sobre aquellos que los vieron.
12. Y oyeron una potente voz desde el cielo diciéndoles, Subid acá. Y ascendieron al cielo en una nube, mientras sus enemigos los observaban.
13. Y a la misma hora hubo un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad cayó, siete mil hombres fueron muertos en el terremoto, y el remanente tuvo miedo y al Dios del cielo le dió la gloria.
14. Ha pasado el segundo ay, -y- mirad que el tercer ay de repente viene.
15. Y el séptimo ángel tocó -la trompeta- y hubo grandes voces en el cielo diciendo, Los reinos de este este mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo, y él reinará por siempre jamás.
16. Y los venticuatro -hermanos- mayores, que se sentaban elante de Dios en sus asientos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios,
17. Diciendo, Te damos gracias, Oh Señor Dios Todopoderoso, el cual eres, eras, y estás por venir, porque has tomado para ti tu gran poder, y has reinado.
18. Las naciones se enojaron, y tu ira ha llegado, y el tiempo de los muertos para que sean juzgados, y para que -le- des el pago a tus siervos los profetas, a los santos y a los que temen tu nombre, grandes y pequeños, y destruyas a aquellos que destruyen la tierra.
19. Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y se vió en su templo el arca de su testamento, y hubo rayos, voces, truenos, un terremoto, y granizo gigante.
Apocalipsis 10
1. Y ví otro ángel poderoso bajar del cielo, vestido con una nube, y -había- un arco iris sobre su cabeza, su rostro -era- como si fuese el sol, y sus pies como pilares de fuego,
2. Tenía en su mano un librito abierto, fijó su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra,
3. Y clamó a viva voz, como -cuando- un león ruge, y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces.
4. Y cuando los siete truenos habían publicado sus voces, estaba a punto de escribir, y oí una voz desde el cielo decirme, Sella esas cosas las cuales los siete truenos emitieron, y no las escribas.
5. Y el ángel que vi pararse sobre el mar y la tierra levantó su mano al cielo,
6. Y juró por el que vive para siempre jamás, quien creó el cielo, y las cosas que en él hay, la tierra y las cosas que en ella hay, y el mar y las cosas que en él hay, que no ha de haber más tiempo,
7. Sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar, el misterio de Dios se ha de finalizar, tal como -lo- ha declarado a sus siervos los profetas.
8. Y la voz la cual oí del cielo, me habló de nuevo, y dijo, Ve -y- toma el librito el cual está abierto que está en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra.
9. Y fui hasta el ángel, y le dije, Dame el librito. Y me dijo, Tóma-lo-, y cómelo, y hará amargo tu vientre, pero en tu boca será dulce como la miel.
10. Tomé entonces el librito de la mano del ángel, y lo comí, y fue dulce en mi boca como la miel, luego tan pronto como lo hube comido, mi vientre se amargó.
11. Y me dijo, Debes profetizar de nuevo ante muchas gentes, naciones, lenguas, y reyes.
Apocalipsis 9
1. Y el quinto ángel tocó, y vi caer del cielo a la tierra una estrella, y a él le fue dada la llave del abismo sin fondo.
2. Y él abrió el abismo sin fondo, y humo se levantó del abismo, como el humo de un gran horno, y el sol y el aire se oscurecieron por razón del humo del abismo.
3. Y del humo salieron langostas hacia la tierra, y a ellas les fue dado poder, como el que tienen los escorpiones de la tierra.
4. Y se les mandó que no hicieran daño a la hierba de la tierra, ni a cosa verde o a árbol alguno, sino sólo a aquellos hombres que no tuvieran el sello de Dios en sus frentes.
5. Y les fue dado que no los mataran, sino que fueran atormentados por cinco meses, y su tormento -era- como el tormento de un escorpión cuando ataca a un hombre.
6. Y en aquellos días los hombres buscarán la muerte, y no la hallarán, y desearán morir, y la muerte de ellos huirá.
7. Y las langostas tenían forma como de caballos preparados para la batalla, y en sus cabezas -había- como si fueran coronas como de oro, y sus rostros -eran- como rostros de hombres.
8. Tenían cabello como el cabello de las mujeres, y sus dientes eran como de leones.
9. Tenían corazas, como si fueran corazas de hierro, y el sonido de sus alas -era- como el sonido de carruajes de muchos caballos corriendo hacia la batalla.
10. Tenían colas como de escorpiones, y había aguijones en sus colas, y su poder -estaba- para herir a los hombres por cinco meses.
11. Y tenían un rey sobre ellas, el cual es el ángel del abismo sin fondo, cuyo nombre en lengua Hebrea -es- Abadón, pero en lengua Griega tiene por nombre Apolión.
12. Ha pasado un ay; -y- mirad que vienen dos ays más de aquí en adelante.
13. Y el sexto ángel tocó, y oí una voz desde los cuatro cuernos del altar de oro el cual está delante de Dios,
14. Diciéndo-le- al sexto ángel el cual tenía la trompeta, Desata los cuatro ángeles que están atados en el gran río Éufrates.
15. Y los cuatro ángeles fueron desatados, los cuales estaban preparados para matar a la tercera parte de los hombres a cierta hora, día, mes, y año.
16. Y el número del ejército de los jinetes -era- de doscientos mil millares, y oí el número de ellos.
17. Y así vi a los caballos en la visión, y a los que se sentaban en ellos: tenían corazas de fuego, de jacinto y azufre, las cabezas de los caballos -eran- como cabezas de leones, y de sus bocas brotaba fuego, humo y azufre.
18. Por estos tres fue muerta la tercera parte de los hombres, por el fuego, por el humo, y por el azufre que brotaba de sus bocas.
19. Pues su poder está en la boca, y en las colas, ya que sus colas -eran- como serpientes, que tenían cabezas, y con ellas hacen daño.
20. Y el resto de los hombres que no murieron por estas plagas todavía no se arrepintieron de las obras de sus manos, para no adorar a diablos, a ídolos de oro, de plata, de bronce, piedra, y madera, los cuales no pueden ver, ni oír ni andar,
21. Ni Tampoco se arrepintieron de sus asesinatos, ni de sus brujerías, ni de sus robos, ni de su fornicación.
Apocalipsis 8
1. Y cuando hubo abierto el séptimo sello, hubo silencio en el cielo por espacio de una media hora.
2. Y vi los siete ángeles que se paraban delante de Dios, y les fueron dadas siete trompetas.
3. Y otro ángel llegó y se paró ante el altar, teniendo un incensario de oro, y le fue dado mucho incienso, para que -lo- ofreciera con las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro, el cual estaba delante del trono.
4. Y el humo del incienso, -el cual venía- con las oraciones de los santos, ascendía delante de Dios saliendo de la mano del ángel.
5. Y el ángel tomó el incensario, lo llenó con fuego del altar, y -lo- arrojó hasta la tierra, y hubo voces, truenos, rayos, y un terremoto.
6. Y los siete ángeles los cuales tenían las siete trompetas se prepararon para tocar-las-.
7. El primer ángel tocó, y -le- siguió granizo y fuego mezclados con sangre, y fueron lanzados a la tierra, y fue quemada la tercera parte de los árboles, y toda la hierba verde se quemó.
8. Y el segundo ángel tocó, y como una gran montaña ardiendo con fuego fue arrojada al mar; y la tercera parte del mar vino a ser sangre;
9. Y la tercera parte de las criaturas que estaban en el mar y tenían vida, murió, y la tercera parte de las naves fue destruida.
10. Y el tercer ángel tocó, y una gran estrella del cielo cayó, ardiendo como si fuera una lámpara, y cayó sobre la tercera parte de los ríos, y sobre las fuentes de las aguas,
11. Y el nombre de la estrella es llamado Ajenjo, y la tercera parte de las aguas se volvió ajenjo, y muchos hombres murieron por las aguas porque se hicieron amargas.
12. Y el cuarto ángel tocó, y la tercera parte del sol fue lastimada, junto con la tercera parte de la luna y la tercera parte de las estrellas, tanto así que la tercera parte de ellos fue oscurecida, y el día dejó de brillar una tercera parte de él, y de igual forma la noche.
13. Y observé, y oí a un ángel volar en medio del cielo, diciendo a viva voz, Ay, ay, ay, de los habitantes de la tierra por razón de los otros toques de trompeta de los tres ángeles los cuales aún están por sonar!
Apocalipsis 7
1. Y después de estas cosas vi cuatro ángeles parados en las cuatro esquinas de la tierra, sosteniendo los cuatro vientos de la tierra, para que el viento no soplara en la tierra, ni en el mar, ni a ningún árbol.
2. Y vi a otro ángel ascendiendo del oriente, teniendo el sello del Dios vivo, y gritó a viva voz a los cuatro ángeles, a quienes les fue dado hacer daño a la tierra y al mar,
3. Diciendo, No le hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado a los siervos de nuestro Dios en sus frentes.
4. Y oí el número de los que fueron sellados, -y fueron- sellados ciento cuarenta -y- cuatro mil de todas las tribus de los hijos de Israel.
5. De la tribu de Judá -fueron- sellados doce mil. De la tribu de Rubén -fueron- sellados doce mil. De la tribu de Gad -fueron- sellados doce mil.
6. De la tribu de Aser -fueron- sellados doce mil. De la tribu de Neftalí -fueron- sellados doce mil. De la tribu de Manasés -fueron- sellados doce mil.
7. De la tribu de Simeón -fueron- sellados doce mil. De la tribu de Leví -fueron- sellados doce mil. De la tribu de Isacar -fueron- sellados doce mil.
8. De la tribu de Zabulón -fueron- sellados doce mil. De la tribu de José -fueron- sellados doce mil. De la tribu de Benjamín -fueron- sellados doce mil.
9. Después de esto observé, y, he aquí, una gran multitud, la cual ningún hombre podía numerar, de todas las naciones, y familias, y pueblos, y lenguas, parados delante del trono y delante del Cordero, vestidos con túnicas blancas, y palmas en sus manos,
10. Y clamaban a viva voz, diciendo, Salvación para nuestro Dios el cual se sienta en el trono, y para el Cordero.
11. Y todos los ángeles se paraban alrededor del trono, -de- los -hermanos- mayores, y -de- las cuatro bestias, y se postraban delante el trono sobre sus rostros, y adoraban a Dios,
12. Diciendo, Amén; Bendición, gloria, sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza para nuestro Dios por siempre jamás. Amén.
13. Y uno de los -hermanos- mayores respondió, diciéndome, ¿Quienes son estos ataviados con túnicas blancas? ¿Y de dónde vinieron?
14. Y yo le dije, Señor, tú sabes. Y él me dijo, Estos son los que salieron de -la- gran tribulación, han lavado sus túnicas, y las han hecho blancas en la sangre del Cordero.
15. Por tanto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo, y el que se sienta en el trono morará entre ellos .
16. No padecerán más hambre ni ya más sed, tampoco el sol ni calor alguno sobre ellos se posará.
17. Pues el Cordero que está en medio del trono los alimentará, y los conducirá a fuentes vivas de agua, y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos.
